Punto 295 Creemos que Dios creó el mundo según su sabiduría (cf. Sb 9,9). Este no es producto de una necesidad cualquiera, de un destino ciego o del azar. Creemos que procede de la voluntad libre de Dios que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabiduría y de su bondad: "Porque tú has creado todas las cosas; por tu voluntad lo que no existía fue creado" (Ap 4,11). "¡Cuán numerosas son tus obras, Señor! Todas las has hecho con sabiduría" (Sal 104,24). "Bueno es el Señor para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras" (Sal 145,9).
. La creación del mundo creemos que no es producto de una necesidad, de un destino ciego o del azar, que procede de la voluntad libre de Dios y según su sabiduría y amor que significa crear por el Verbo y el ES. Dios crea por sabiduría y amor y es el único elemento de explicación. Estas son las respuestas al sentido de nuestro ser, y el mayor de los sufrimientos que tiene el hombre en su vida es el sufrimiento del sinsentido de su existencia. La cruz de Cristo da sentido a nuestra vida. Saber que estoy por sabiduría y amor, que tengo un designio de amor que iré poco a poco desvelando es lo que da sentido a mi vida. Dios libremente ha querido que participemos de la felicidad de Dios como quien quiere repartir su herencia.
Punto 296 Creemos que Dios no necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear (cf. Concilio Vaticano I: DS 3022). La creación tampoco es una emanación necesaria de la substancia divina (cf. ibíd., 3023-3024). Dios crea libremente "de la nada" (Concilio de Letrán IV: DS 800; Concilio Vaticano I: ibíd., 3025):
«¿Qué tendría de extraordinario si Dios hubiera sacado el mundo de una materia preexistente? Un artífice humano, cuando se le da un material, hace de él todo lo que quiere. Mientras que el poder de Dios se muestra precisamente cuando parte de la nada para hacer todo lo que quiere» (San Teófilo de Antioquía, Ad Autolycum, 2,4: PG 6, 1052).
. El trabajo del hombre consiste en transformar (crecer, multiplicaos) en multiplicar a partir de lo que hay, igual que transformar la materia prima a partir de lo que hay. Solo Dios crea de la nada y el quehacer del hombre sigue adelante a partir de la obra de Dios. Decir de la nada es algo que solo se puede decir de Dios.