viernes, 20 de marzo de 2015

Catecismo 325-330. El cielo y la tierra. Los ángeles, su existencia y quiénes son

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Punto 325 El Símbolo de los Apóstoles profesa que Dios es "el Creador del cielo y de la tierra", y el Símbolo Niceno-Constantinopolitano explicita: "...de todo lo visible y lo invisible".

. El primero es el credo de los apóstoles y el segundo elaborado en esos dos concilios.

Punto 326 En la sagrada Escritura, la expresión "cielo y tierra" significa: todo lo que existe, la creación entera. Indica también el vínculo que, en el interior de la creación, a la vez une y distingue cielo y tierra: "La tierra", es el mundo de los hombres (cf Sal 115, 16). "El cielo" o "los cielos" puede designar el firmamento (cf Sal 19, 2), pero también el "lugar" propio de Dios: "nuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 16; cf Sal 115, 16), y por consiguiente también el "cielo", que es la gloria escatológica. Finalmente, la palabra "cielo" indica el "lugar" de las criaturas espirituales —los ángeles— que rodean a Dios.

. Cielo y tierra, qué significa?, nosotros podemos entenderlo como algo cosificado, pero debemos entenderlo como todo lo que existe, la creación entera, que se diferencia entre lo que es visible y lo que no vemos todavía. La tierra es el mundo de los hombres y el cielo el lugar propio de Dios o de los seres espirituales. Teniendo en cuenta que Dios no ocupa lugar, que está más allá del tiempo y el espacio. El cielo es donde está Dios, donde esté Jesucristo.

. Dice Jesucristo en Mt 5,16 “….y glorifique a vuestro Padre que está en los cielos”, creador de cielos y tierra es también la expresión de lo que podemos ver que Dios ha hecho y lo que no podemos ver de lo que ha creado, por eso dice también que es la gloria escatológica, lo que nos tiene reservado Dios. Y también significa creador de lo espiritual (cielo) y tierra (material).

Punto 327 La profesión de fe del IV Concilio de Letrán afirma que Dios, "al comienzo del tiempo, creó a la vez de la nada una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana; luego, la criatura humana, que participa de las dos realidades, pues está compuesta de espíritu y de cuerpo" (Concilio de Letrán IV: DS, 800; cf Concilio Vaticano I:ibíd., 3002 y Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8).

. Al comienzo Dios creó a la vez tanto a los ángeles como el mundo material, fueron creados al mismo tiempo. Posteriormente tiene lugar la creación del hombre que participa de las dos realidades: espíritu y cuerpo.

I Los ángeles

La existencia de los ángeles, verdad de fe

Punto 328 La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.

. La existencia de los ángeles es una verdad de fe. La existencia de los ángeles es tan real como nuestra propia existencia. Negar la existencia de los ángeles es una herejía. Se ha dicho que los ángeles son reminiscencias mitológicas, pero Jesucristo nos habló de los ángeles…. Los saduceos no creían en los ángeles y los fariseos sí creían en los ángeles. Los saduceos se habían quedado en los primeros libros del antiguo testamento (el pentateuco) mientras que los fariseos continuaron y se quedaron con todos los libro del antiguo testamento igual que nosotros. En el antiguo testamento, según se va avanzando, cada vez está más clara la fe en la existencia de los ángeles. En el nuevo testamento la existencia de los ángeles es definitiva: el ángel del Señor se aparece a José, se aparece a los pastores, se aparece a Zacarías, etc etc los ángeles proclaman la resurrección de Cristo, le confortan en la soledad del desierto, etc etc y Jesús a su vez habla de ellos como seres reales, por ejemplo en Mateo 22,30 “…. serán como ángeles en el cielo”, entonces uno no puede creer en Jesucristo y no creer en los ángeles           .

. Creemos en los ángeles? Recurramos a la sagrada escritura. Además en la tradición de la iglesia nadie ha negado la existencia de los ángeles. No son ni mitologías ni proyecciones, son seres espirituales reales.

Quiénes son los ángeles

Punto 329 San Agustín dice respecto a ellos: Angelus officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est; quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus ("El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te diré que es un ángel") (Enarratio in Psalmum, 103, 1, 15). Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra" (Sal 103, 20).

. Ángel significa enviado, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios, están al servicio de Dios y son trasmisores de Dios sin que se le vea, pasando desapercibidos, ser instrumento de Dios y saber desparecer. Los ángeles son luz de Dios pero no van a lucirse. Esta espiritualidad tenemos que aprender de ella.

Punto 330 En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales (cf Pío XII, enc. Humani generis: DS 3891) e inmortales (cf Lc 20, 36). Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello (cf Dn 10, 9-12).


. Decimos que los seres humanos tenemos inteligencia y voluntad porque tenemos un alma, el resto de la creación no tienen inteligencia y voluntad porque no tienen alma humana. Los ángeles tienen inteligencia y alma, son seres superiores a los hombres al no tener las limitaciones corporales de  los hombres. Aun siendo los ángeles de naturaleza superior a los hombres, Dios se ha hecho hombre, no se ha hecho ángel, Dios ha hecho el centro de la creación al hombre y ha hecho a los ángeles servidores de los hombres. Esto fue objeto de que algunos ángeles se rebelasen frente Dios por la envidia de que el hombre fuese elegido por Dios como el rey de la creación. Por ejemplo Lucas 20,36 “… ni pueden ya morir porque son como ángeles y son hijos de Dios siendo hijos de la resurrección”: toma Jesús el ejemplo de los ángeles para decir que los que resuciten ya no podrán morir porque son como ángeles, luego los ángeles son inmortales.  Jesús utiliza la condición angélica para decir: allí no moriremos, viviremos para siempre porque seremos como ángeles, luego se dice de ellos que son inmortales

jueves, 19 de marzo de 2015

Catecismo 312-314. Dios realiza su designio: La divina providencia. La providencia y el escándalo del mal II

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Punto 312 Así, con el tiempo, se puede descubrir que Dios, en su providencia todopoderosa, puede sacar un bien de las consecuencias de un mal, incluso moral, causado por sus criaturas: "No fuisteis vosotros, dice José a sus hermanos, los que me enviasteis acá, sino Dios [...] aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir [...] un pueblo numeroso" (Gn 45, 8;50, 20; cf Tb 2, 12-18 vulg.). Del mayor mal moral que ha sido cometido jamás, el rechazo y la muerte del Hijo de Dios, causado por los pecados de todos los hombres, Dios, por la superabundancia de su gracia (cf Rm 5, 20), sacó el mayor de los bienes: la glorificación de Cristo y nuestra Redención. Sin embargo, no por esto el mal se convierte en un bien.

. La afirmación principal aquí es parecida al refrán que dice “No hay mal que por bien no venga” o “Dios escribe derecho con líneas torcidas”. Dios dirige los hilos de la historia de forma providencial y puede incluso sacar bienes de los males, y hasta de los males morales. Un bien de un mal físico es más fácil de entender, por ejemplo un terremoto que hace que se muevan las placas tectónicas que eleven los montes y de esta elevación la naturaleza se regenera etc. Pero que de nuestros propios pecados Dios pueda sacar bienes es más misterioso, nos refiere el caso de José que sus hermanos por envidia lo venden, sus hermanos pecan de envidia, pero llevado José como esclavo a Egipto, acaba siendo un protegido y un ministro del faraón. José se convierte en una gran personaje. Acaba encontrándose con sus hermanos, quienes le piden que les salve del hambre, y José en lugar de vengarse hace una lectura providente de lo ocurrido llegando a decir que es Dios el que está detrás de todo lo ocurrido. Dios por encima del pecado de los hermanos tiene un plan providente, se ha servido de los hermanos en última instancia.

. En esta historia que ha terminado “bien” es fácil constatarlo, pero no siempre es fácil ver que la historia termina bien, pero la historia siempre termina bien aunque no sea fácil verlo. Tenemos que centrarnos más en el “para qué”  que en el “porqué” de la vida, en qué quiere Dios que saquemos de cada situación de nuestra existencia. Es frecuente que nosotros cuando nos rebelamos frente al mal desgastemos nuestras fuerzas en el porqué, y es algo que se nos escapa de las manos. Preguntarnos “porqué” es legítimo y consecuente con nuestro deseo de buscar el sentido de las cosas, pero la pregunta del porqué no va a tener una respuesta plena en esta vida que queda reservada para el misterio de Dios, lo más práctico es que nos centremos en el para qué, que saco yo de esta situación, que espera Dios de mí en este momento de prueba para que yo crezca, me purifique y santifique.

. El caso clave es el de Jesucristo, que de ese mal máximo, Dios ha extraído bienes. Dios nos ha justificado por la injusticia en Jesucristo. No es que el mal se convierta en bien, no, no, el mal sigue siendo el mal, la traición de Judas sigue siendo la traición de Judas,… no dejan de ser responsables los pecadores de sus pecados.   

Catecismo 309-311. Dios realiza su designio: La divina providencia. La providencia y el escándalo del mal I

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Punto 309 Si Dios Padre todopoderoso, Creador del mundo ordenado y bueno, tiene cuidado de todas sus criaturas, ¿por qué existe el mal? A esta pregunta tan apremiante como inevitable, tan dolorosa como misteriosa no se puede dar una respuesta simple. El conjunto de la fe cristiana constituye la respuesta a esta pregunta: la bondad de la creación, el drama del pecado, el amor paciente de Dios que sale al encuentro del hombre con sus Alianzas, con la Encarnación redentora de su Hijo, con el don del Espíritu, con la congregación de la Iglesia, con la fuerza de los sacramentos, con la llamada a una vida bienaventurada que las criaturas son invitadas a aceptar libremente, pero a la cual, también libremente, por un misterio terrible, pueden negarse o rechazar. No hay un rasgo del mensaje cristiano que no sea en parte una respuesta a la cuestión del mal.

. En esta parte del catecismo hemos hablado de la catequesis de la creación, de la creación como obra de la trinidad, del mundo creado para gloria de Dios, del misterio de la creación, y finalmente de la providencia dentro de la cual abordamos la providencia y el mal, como compaginar nuestra fe en la providencia con la existencia del mal que nos hace sufrir y nos escandaliza a veces.

. Es un misterio al que no podemos dar una respuesta simple, toda la sagrada escritura es una respuesta, la vida de Cristo es una respuesta al problema del mal.  Ese conjunto de la sagrada escritura tiene estas concreciones:
  La bondad de la creación: no podemos olvidarnos de que también existe el bien, y el mal nos resulta más duro y escandaloso por habernos acostumbrado al bien. Parece que nos sentimos con derecho a recibir el bien.
  El drama del pecado: Dios creó un mundo bueno pero también nos creó libres, con la posibilidad de glorificar a Dios o utilizar mal nuestra libertad, es decir, existe el drama del pecado que ha introducido el mal en la creación que ha herido el plan de la creación. Pero en el mundo sigue habiendo muchísimo más de bueno que de malo a pesar del drama del pecado que es algo muy serio que nos puede llegar a impresionar hasta dónde puede llegar la maldad y las consecuencias de la maldad. El pecado es dramático, no es un desliz.
  El amor paciente de Dios que sale al encuentro del hombre con sus Alianzas: Dios no se ha quedado con los brazos cruzados, sino que compadecido ha tendido la mano para que le encuentre el que le busca. Dios podía haberse arrepentido de habernos creado y romper la baraja, pero ante el drama del pecado Dios reacciona ofreciendo su alianza de amor, su amor paciente que lleva a la elección de Israel, que lleva acabo toda la preparación para la llegada de Jesucristo, el envío del ES, la formación de la iglesia, los sacramentos de sanación, todo esto forma parte de la respuesta que Dios da al mal. Y finalmente estamos llamados a la vida eterna, el mal no tiene la última palabra, Dios nos promete que el mal no va a tener lugar en aquellos que se acogen a la misericordia de Dios, y el cielo, la vida eterna es la última palabra en la que Dios será todo para todos y el mal no tendrá lugar alguno. Este es el recorrido del mensaje de la sagrada escritura dentro del cual se da respuesta a la pregunta de porqué existe el mal.
  Con la Encarnación redentora de su Hijo afirmación de la bondad.

Punto 310 Pero ¿por qué Dios no creó un mundo tan perfecto que en él no pudiera existir ningún mal? En su poder infinito, Dios podría siempre crear algo mejor (cf  santo Tomás de Aquino,S. Th., 1, q. 25, a. 6). Sin embargo, en su sabiduría y bondad infinitas, Dios quiso libremente crear un mundo "en estado de vía" hacia su perfección última. Este devenir trae consigo en el designio de Dios, junto con la aparición de ciertos seres, la desaparición de otros; junto con lo más perfecto lo menos perfecto; junto con las construcciones de la naturaleza también las destrucciones. Por tanto, con el bien físico existe también el mal físico, mientras la creación no haya alcanzado su perfección (cf Santo Tomás de Aquino, Summa contra gentiles, 3, 71).

. El mal físico, Dios podría haber creado un mundo más perfecto? Pues sí, aunque la creación es maravillosa Dios podría haber creado un mundo con mayor grado de perfección. En ninguna parte de la sagrada escritura se dice que este mundo sea perfecto, se habla de la creación como una creatura y se reconocen en ella sus límites, la creación es inmensa, maravillosa, pero es una creatura y como tal es limitada.

. Porqué nos hacemos preguntas que de alguna manera se nos escapan, porqué no partimos de la realidad. La perfección y la infinitud queda para el cielo, porque el cielo es Dios mismo. Toda creación es limitada luego no le pidamos a esta vida lo que solamente podemos esperar de la siguiente. El catecismo nos recuerda que Dios creo este mundo limitado en estado de vía, no lo creo concluido, lo creo para que tuviese un ir desarrollándose. En ese desarrollo hay limitaciones y hay un nacer, crecer, morir, que lleva también su drama. La naturaleza tiene unas leyes físicas que tienen un morir para vivir, si el grano de trigo no cae en tierra y muere no da fruto.

. Este mundo es maravilloso pero es limitado, es una creatura, que nadie pretenda buscar en el mundo la perfección absoluta que solo podemos encontrar en Dios, es un mundo creado en estado de vía.  

Catecismo 306-308. Dios realiza su designio: La divina providencia. La providencia y las causas segundas

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Punto 306 Dios es el Señor soberano de su designio. Pero para su realización se sirve también del concurso de las criaturas. Esto no es un signo de debilidad, sino de la grandeza y bondad de Dios todopoderoso. Porque Dios no da solamente a sus criaturas la existencia, les da también la dignidad de actuar por sí mismas, de ser causas y principios unas de otras y de cooperar así a la realización de su designio.

. Por una parte se afirma la soberanía de Dios, que actúa por su propia voluntad, la soberanía no es lo mismo que capricho o gana sino que se identifica con el amor como motor de sus obras. Dios es soberano, no le ata nada, está por encima de todas las cosas .Al mismo tiempo se dice que  Dios no actúa aislado o individualista en la forma de llevar las cosas, su soberanía tiene la capacidad de implicarnos a todos en su obrar, en seguida nos introduce en su comunidad, nos asocia a su obrar. Por ejemplo un buen padre no es el que por amor a sus hijos se lo da todo hecho, esto un pecado de padre, de sobreprotección de hacer a los hijos inútiles, es un amor mal planteado, el verdadero amor paternal es hacer a sus hijos corresponsables de la tarea de la familia. Es conseguir que el hijo se dignifique participando de la responsabilidad que tiene sus padres.

. A veces a nosotros nos es más practico no pedir ayuda porque me van a dar más trabajo de lo que me van a ayudar, prefiero hacerlo yo a mi manera que pedir ayuda. Quita que ya lo hago yo solo! Tenemos un sentido individualista al que le cuesta saber aprender a delegar y preferimos trabajar nosotros más. Pero es que nosotros a Dios no le estorbamos!. El estilo de Dios es el de asociarnos a su obra e integrarnos con él, Dios suscita en nosotros colaboración.

. Todas las obras en las que estamos entregados en nuestro día a día son obras nuestras y son obras de Dios, las dos cosas son verdad al mismo tiempo, Dios es la causa primera y nosotros con las criaturas somos las causas segundas. De ordinario Dios lleva adelante su obra a través de las causas segundas, que son las criaturas a  través de las propias leyes de la naturaleza, a través del concurso de nuestro obrar, y en la medida en que buscamos la santidad somos mejores cooperadores con Dios y si no estamos estorbando.

. Dios es la causa primera pero nosotros somos la causa segunda y de ordinario Dios actúa en el mundo a través de las causas segundas. Dios no solo da a este mundo la existencia, sino que le da la dignidad de participar en su obra.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Catecismo 302-305. Dios realiza su designio: La divina providencia

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Punto 302 La creación tiene su bondad y su perfección propias, pero no salió plenamente acabada de las manos del Creador. Fue creada "en estado de vía" (in statu viae) hacia una perfección última todavía por alcanzar, a la que Dios la destinó. Llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de su creación hacia esta perfección:
«Dios guarda y gobierna por su providencia todo lo que creó, "alcanzando con fuerza de un extremo al otro del mundo y disponiéndolo todo suavemente" (Sb8, 1). Porque "todo está desnudo y patente a sus ojos" (Hb 4, 13), incluso cuando haya de suceder por libre decisión de las criaturas» (Concilio Vaticano I: DS, 3003).

 . La creación es hermosa, es bella, “… y vio Dios lo que había creado, y era bueno”. No quiere decir que sea una bondad que haya alcanzado su meta, era bueno lo que Dios había creado pero estaba inconcluso: Dios ha creado un mundo con una capacidad de desarrollo, con una potencialidad de llegar a una plenitud que todavía no ha alcanzado. Al mismo tiempo de ver que era bueno, dice “creced, multiplicaos, dominad la tierra”, es decir, hay todo un mandato, una encomienda pidiendo que lo desarrollemos.

 . Como el mundo va en camino, llamamos divina providencia a todas las disposiciones por las que Dios nos conduce en este camino que va in crescendo hacia su encuentro y que tiene muchos vaivenes. En medio de las curvas Dios nos va conduciendo hacia la meta.    

Punto 303 El testimonio de la Escritura es unánime: la solicitud de la divina providencia es concreta e inmediata; tiene cuidado de todo, de las cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos del mundo y de la historia. Las sagradas Escrituras afirman con fuerza la soberanía absoluta de Dios en el curso de los acontecimientos: "Nuestro Dios en los cielos y en la tierra, todo cuanto le place lo realiza" (Sal 115, 3); y de Cristo se dice: "Si Él abre, nadie puede cerrar; si Él cierra, nadie puede abrir" (Ap 3, 7); "hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Dios se realiza" (Pr 19, 21).

. Dios cuida providentemente de cada uno de nosotros, no es algo metafórico, la providencia es concreta e inmediata, pero no seamos supersticiosos sobre cada cosa que me ocurre, de sacar una especie de mensaje determinado porque puede ser insano. Sin pretender ser yo quien haga una lectura de cada cosita que me ocurre porque posiblemente caeré en supersticiones o en visiones infantiles de lo que acontece en tormo a mí. Las teorías interpretativas hay que renunciar a ellas, quedan en manos de Dios, yo tengo que vivir con confianza, en abandono, con alegría interior porque sé que Dios cuida de mí, sé que Dios me guía. Todo lo que a Dios le place lo hace, si abre nadie puede cerrar, si cierra nadie puede abrir… y la providencia va a hacer de criba en mis proyectos, y lo que es de Dios sale adelante y lo que no es de Dios yo tampoco lo quiero.

. Por eso cuando estamos en nuestra vida en un cruce de caminos, y nos preguntamos esto cómo será?, bueno pues la providencia ya se va a ocupar de cribar esta situación, y lo que no sea de Dios perecerá y lo que sea de Dios saldrá adelante, aunque sea en medio de multitud de dificultades. La felicidad consiste, no en que mis sueños se realicen, sino en que la providencia de Dios se desarrolle en mi vida. Uno en la providencia no conoce el camino concreto por el que Dios ha pensado desarrollarla, y estamos sufriendo por si en el próximo cruce de caminos hay que ir a un lado o a otro… bueno cuando llegue el momento lo vamos a ver, el problema que tenemos nosotros es que antes de llegar al cruce queremos saber a dónde vamos. Queremos controlar antes de tiempo, tener el futuro bajo control, y no, nuestra fe en la providencia nos recuerda que no tenemos ese control, está en manos de Dios, y lo que se nos pide es vivir el presente con intensidad de amor. “No andéis preocupados por el futuro”.

Punto 304 Así vemos al Espíritu Santo, autor principal de la sagrada Escritura, atribuir con frecuencia a Dios acciones sin mencionar causas segundas. Esto no es "una manera de hablar" primitiva, sino un modo profundo de recordar la primacía de Dios y su señorío absoluto sobre la historia y el mundo (cf Is 10,5-15; 45,5-7; Dt 32,39; Si 11,14) y de educar así para la confianza en Él. La oración de los salmos es la gran escuela de esta confianza (cfSal 22; 32; 35; 103; 138).

. En la sagrada escritura hay muchos textos en los que se describe la providencia en términos muy gráficos como que Dios mismo es el que actúa en la naturaleza, en la vida, sin hablar de causas segundas porque es obvio que Dios lleva adelante su plan providencial a través de causas segundas.

Punto 305 Jesús pide un abandono filial en la providencia del Padre celestial que cuida de las más pequeñas necesidades de sus hijos: "No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? [...] Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mt 6, 31-33; cf Mt 10, 29-31).


. Es como una conclusión a la que llega el evangelio de la soberanía de Dios en el mundo, todo está en manos de Dios, busca su reino y lo demás se te dará por añadidura. No vivamos como si en la vida no hubiese una providencia. Pero no recurramos equivocadamente a nuestra fe en la providencia para justificarnos de nuestra pereza, de nuestra falta de generosidad y de entrega. 

martes, 17 de marzo de 2015

Catecismo 300-301. El misterio de la creación. Dios trasciende, está presente, mantiene y conduce la creación

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Punto 300 Dios es infinitamente más grande que todas sus obras (cf. Si 43,28): "Su majestad es más alta que los cielos" (Sal 8,2), "su grandeza no tiene medida" (Sal 145,3). Pero porque es el Creador soberano y libre, causa primera de todo lo que existe, está presente en lo más íntimo de sus criaturas: "En él vivimos, nos movemos y existimos" (Hch 17,28). Según las palabras de san Agustín, Dios es superior summo meo et interior intimo meo ("Dios está por encima de lo más alto que hay en mí y está en lo más hondo de mi intimidad") (Confessiones, 3,6,11).

. Cómo imaginamos a Dios? Como alguien que está por encima de todo, más allá de todo o como alguien que está en lo más íntimo, en lo más escondido de mi interior, bueno pues tenemos que afirmar las dos cosas, la trascendencia de Dios y la inmanencia de Dios. La majestad de Dios está por encima de todo lo creado y la infinitud de Dios está presente en lo más íntimo de nosotros.

 . Si Dios sólo está por encima de lo más alto de mí, se me hace inalcanzable e implica una especie de ruptura entre el hombre y Dios porque está demasiado lejos para mí, y por otro lado si es sólo intimidad se sigue el riesgo de olvidar que Dios trasciende todo y se convierte a Dios en un producto mío, de mi subjetivismo, como si yo lo fabricara a mi imagen y semejanza.

 . Fruto del pecado y de lo que el pecado ha originado en nosotros, cuando se dice que Dios es grande, el pecado hace que eso nos de miedo, Adán y Eva tuvieron miedo de Dios y se escondieron de Dios. Antes del pecado al hombre no le daba miedo la grandeza de Dios. Cuando pecan tienen miedo y se esconden de la grandeza de Dios. Al mismo tiempo la inmanencia, la intimidad de Dios, por el pecado acabamos manipulando a Dios al querer hacerlo a nuestra manera, un Dios a mi servicio. El pecado ha distorsionado este equilibrio entre la grandeza y la intimidad de Dios. La revelación de Dios en Jesucristo, por la encarnación del verbo, se hace hombre y se hace cercano al hombre. Y en la resurrección se subraya la grandeza de Jesucristo. Es decir, la inmanencia y la trascendencia recobran su pleno sentido en la encarnación y en la resurrección.

 . S Agustín: “Dios está por encima de lo más alto que hay en mí y está en lo más hondo de mi intimidad”: Dios está por encima de todo, esto nos tiene llevar a relativizar muchas cosas, nos tiene que ayudar a no ahogarnos en un vaso de agua y al mismo tiempo no pensar que nunca estamos solos, Dios camina junto a nosotros, no nos deja de la mano, no pensar que nos lanzó a la existencia y se olvidó de nosotros hasta el día del juicio final, Dios es mi amigo y me ofrece su intimidad.

Punto 301 Realizada la creación, Dios no abandona su criatura a ella misma. No sólo le da el ser y el existir, sino que la mantiene a cada instante en el ser, le da el obrar y la lleva a su término. Reconocer esta dependencia completa con respecto al Creador es fuente de sabiduría y de libertad, de gozo y de confianza:
«Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces pues, si algo odiases, no lo hubieras creado. Y ¿cómo podría subsistir cosa que no hubieses querido? ¿Cómo se conservaría si no la hubieses llamado? Mas tú todo lo perdonas porque todo es tuyo, Señor que amas la vida» (Sb 11, 24-26).

. El acto creador de Dios no se limita al momento puntual de la creación, Dios no abandona a la criatura. Lo que sigue a la creación es una permanencia. Dios nos da el ser y existir, y sostiene nuestro obrar respetando nuestra acción libre, siendo nosotros responsables de nuestra libertad. Las obras que hacemos son cien por cien nuestras porque Dios nos ha hecho autónomos y tenemos una libertad y responsabilidad en todos nuestros actos. Sin embargo es cierto que también son cien por cien obras de Dios en todo lo bueno que hemos hecho, lo que propiamente es nuestro es el pecado. Toda obra buena está sostenida por la gracia de Dios. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Catecismo 299. El misterio de la creación. Dios crea un mundo ordenado y bueno

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Punto 299 Porque Dios crea con sabiduría, la creación está ordenada: "Tú todo lo dispusiste con medida, número y peso" (Sb 11,20). Creada en y por el Verbo eterno, "imagen del Dios invisible" (Col 1,15), la creación está destinada, dirigida al hombre, imagen de Dios (cf. Gn1,26), llamado a una relación personal con Dios. Nuestra inteligencia, participando en la luz del Entendimiento divino, puede entender lo que Dios nos dice por su creación (cf. Sal 19,2-5), ciertamente no sin gran esfuerzo y en un espíritu de humildad y de respeto ante el Creador y su obra (cf. Jb 42,3). Salida de la bondad divina, la creación participa en esa bondad ("Y vio Dios que era bueno [...] muy bueno": Gn 1,4.10.12.18.21.31). Porque la creación es querida por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada. La Iglesia ha debido, en repetidas ocasiones, defender la bondad de la creación, comprendida la del mundo material (cf. San León Magno, c. Quam laudabiliter, DS, 286; Concilio de Braga I: ibíd., 455-463; Concilio de Letrán IV: ibíd., 800; Concilio de Florencia:ibíd.,1333; Concilio Vaticano I: ibíd., 3002).

. ​La tesis de este punto es que la creación es ordenada, no es caótica. En el libro del génesis, la manera que se tiene de expresar la creación del mundo es dando orden al caos (al principio era el caos, la tierra era caos y confusión…).  La creación está destinada y dirigida al hombre, todo ha sido creado teniendo al hombre como destinatario, todo es del hombre, el hombre es de Cristo y Cristo es de Dios Padre.  La creación Dios la hace pensando en regalarla al hombre, es una intención de declaración de amor al hombre, el mundo es el escenario en el que Dios ama al hombre y en el que el hombre está llamado a devolverle el amor. El mundo es el hogar de esta relación de amor.  Lo fundamental de la creación es la intencionalidad y la finalidad con la que Dios ha creado el mundo, está dirigida al hombre, el mundo es un regalo de Dios en Cristo para nosotros, y la vida tiene que ser la ocasión de devolverle el mundo, en Cristo al Padre.


  . Tenemos una inteligencia capaz de entender en cierta medida lo que es la creación y la bondad que se esconde dentro de ella. Si miras el mundo con la sabiduría que Dios nos ha dado, el mundo habla y en sí mismo proclama la grandeza de Dios. La naturaleza pregona la grandeza de la creación de Dios. Pero también tenemos dificultades en leer ese pregón cuando vemos las enfermedades y los sufrimientos, así Job se rebeló contra Dios cuando no entendía los sufrimientos que padecía y tras esa rebelión se dio cuenta de su inutilidad de pedirle cuentas a Dios con sus dificultades de comprensión. Job llega un momento que dice: cuando hay misterios que nos superan lo que toca es callar y hacer un acto de confianza. Cuando hay enfermedades nos chirría la creación… pues la creación es maravillosa pero imperfecta, porque perfecto solo es Dios y Dios no puede crear otro Dios. Todo lo creado es limitado y como limitado que es, pues nos deja insatisfechos. El hombre está llamado a un deseo de plenitud  que solo puede encontrar su consumación en Dios, en la creación no podemos tener respuesta definitiva al deseo de infinito que tenemos en el corazón,  porque  la creación no es infinita, es limitada por muy hermosa y por muy bella que sea, pero también es caduca, maravillosa, pero fugaz y caduca. Estamos llamados a ver la maravilla de la creación y al mismo tiempo tenemos luchas interiores. La creación es como una herencia que se nos ha confiado, de la cual también nos pedirá cuentas.