sábado, 6 de junio de 2015

Catecismo 531-533. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús.Los Misterios de la vida oculta de Jesús I

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Punto 531 Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios (cf. Ga 4, 4), vida en la comunidad. De todo este período se nos dice que Jesús estaba "sometido" a sus padres y que "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres" (Lc 2, 51-52).

. La mayor parte de la vida de Jesús fue una vida cotidiana sin aparente importancia, de trabajo manual, vida religiosa judía, vida en la comunidad. De este largo periodo del que se sabe tan poco no es porque sea una carencia sino que forma parte de lo que Dios quiere revelarnos, si Dios hubiese querido revelar más cosas concretas lo hubiera hecho. Es un largo tiempo de silencio. En Lucas 2,51-52 se dice que vivía sujeto a sus padres, es decir, vivía en obediencia a sus padres y así Jesús nos enseña el gran valor de la familia. Y en esa vida oculta, Jesús progresaba en sabiduría, estatura y gracia. Cuando el hombre cuida su salud, sin hacer una obsesión de ella, damos gloria a Dios. Cuando el hombre aprecia la cultura, se sabe siempre en aprendizaje, damos gloria a Dios. Cuando el hombre crece en vida espiritual, en una vida espiritual en la que siempre estamos creciendo damos gloria a Dios. Esto es lo que nos dice Jesús para cumplir la voluntad de Dios: teniendo siempre una disposición al crecimiento, con una diferencia, que en estas tres dimensiones de crecimiento físico, intelectual y espiritual, llega un momento en que física e intelectualmente se comienza a decrecer, la plenitud física para rápidamente e intelectualmente llega un momento en que nuestra memoria empieza a decrecer, se nos olvidan las cosas, etc. Sin embargo, el crecimiento espiritual no tiene un tope, no deja de crecer, es un continuo ir avanzando en la vida de fe, de confianza y abandono en Dios y que concluye en la vida eterna. El camino de santidad consiste en crecer en estatura, en el crecimiento de los dones físicos que Dios nos ha dado, y luego en la aceptación de que luego viene una etapa de desgaste físico. Y lo mismo en la vida intelectual, ir creciendo en conocimiento y luego aceptar como perdemos esa capacidad intelectual. Y en lo referente a nuestra vida espiritual, nuestra santidad consiste en un crecimiento continuo e ininterrumpido hasta llegar a la vida eterna.     

Punto 532 Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: "No se haga mi voluntad ..."(Lc 22, 42). La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido (cf.Rm 5, 19).

. Con la obediencia de Jesús a sus padres cumple perfectamente el cuarto mandamiento. Jesús nos da una ley que él mismo ha vivido, a la que él mismo se ha sometido. No es un yo te lo mando y como yo estoy por encima de la ley no es para mí, sino para los demás. Jesús mismo se somete a la ley. La plena obediencia del Verbo al Padre en Getsemaní, tiene como una imagen en la vida temporal. Se prepara en la sumisión cotidiana de cada día la sumisión al Padre: en nuestra vida, nos vamos preparando en lo cotidiano, si nos preparamos en la humildad y en la generosidad cotidiana, cuando llegue un momento extraordinario, si no nos hemos preparado, no vamos a ser humildes ni generosos. Lo ordinario prepara lo extraordinario, una cosa prepara la otra. Por eso al decir “que no se haga mi voluntad sino la tuya…” viene precedida de una vida de preparación y sumisión a sus padres.

Punto 533 La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:
«Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. [...] Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros. [...] Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable. [...] Finalmente, aquí aprendemos también la  lección del trabajo. Nazaret, la casa del "hijo del Artesano": cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente. [...] Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino (Pablo VI, Homilía en el templo de la Anunciación de la Virgen María en Nazaret (5 de enero de 1964).


. En este discurso de Pablo VI se subrayan tres valores que están presentes en la vida oculta de Nazaret: el silencio, la vida familiar y el trabajo. El silencio porque el amor se expresa más con las obras que con las palabras, que nos hayan quedado tan pocas palabras en estos treinta años de su vida nos enseña más por lo que hace que por lo que dice. En este silencio tan prolongado se revela la vida cotidiana, el servicio fiel del día a día. La vida familiar, el hecho de que uno aprende como pasar del yo al nosotros, del niño que dice esto es mío, al sentido comunitario de la familia, al nosotros, y para esto es importante una vida familiar austera y sencilla, lejos de materialismos. Cuanta más sobreabundancia de cosas, más nos apoyamos en las cosas y menos en la familia. Y el trabajo, Jesús es el hijo del carpintero y cuando José muriese, Jesús pasaría a realizar a solas el trabajo de José. Nos enseña a realizar nuestro trabajo con una entrega de amor, con ilusión, con esperanza, con sentido de servicio a los demás.

miércoles, 3 de junio de 2015

Catecismo 529-530. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. Los Misterios de la infancia de Jesús II

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Punto 529 La Presentación de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13,2.12-13). Con Simeón y Ana, toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos".

. En Lucas 2,22-39 vemos el pasaje del Encuentro como señala la tradición bizantina, de la presentación de Jesús en el templo. Todo varón primogénito será consagrado al Señor. A Simeón, hombre justo y piadoso, le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al mesías del Señor. Ana la profetisa no se apartaba del templo y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel, etc etc, Existe un hecho histórico de la visita de los padres de Jesús al templo para realizar la presentación y el rito de la purificación. Uno cuanto más santo, cuánto más cerca está de Dios, más pecador se siente y al revés cuando uno está más alejado menos consciente, menos pecador se siente. La consciencia del pecado es proporcional a cuánta luz tengo para ver lo que he hecho, si no tengo luz yo no veo ningún pecado y a medida que uno se acerca a Dios uno va conociendo y comprendiendo su pecado.

. Los personajes de Simeón y Ana los encontramos solo en el evangelio de Lucas, ambas figuras según podemos ver con el descubrimiento de los manuscritos del Qumran que eran personajes característicos del ambiente existente, se caracterizaban por una gran fidelidad a la ley y una anhelante espera mesiánica y escatológica. Simeón pertenece a este tipo de ambiente de Israel que espera una llegada inminente del mesías.

.  En Éxodo 13,2, Yahveh le indica a Moisés que le consagre a todo primogénito, ya sean hombres o animales, es decir, había un precepto en el éxodo que mandaba hacer una consagración que es lo que María y José vienen a realizar.  

Punto 530 La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes (cf. Mt 2, 13-18) manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: "Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron"(Jn 1, 11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él (cf. Jn 15, 20). Su vuelta de Egipto (cf. Mt 2, 15) recuerda el éxodo (cf. Os 11, 1) y presenta a Jesús como el liberador definitivo.

. Es en Mateo 2,13-18 donde se narra que “el ángel le dice a José que coja al niño y a su madre y huya a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise porque Herodes va a buscar al niño para matarlo… burlado Herodes, mandó matar a todos los niños menores de dos años… “. No sabemos cuánto tiempo pasaron en Egipto.

. Se ha hecho un estudio sobre la población de la Galilea de aquél tiempo para calcular la dimensión de la matanza de Herodes, y más o menos se calcula que fueron asesinados unos 140-150 niños, a los cuales nosotros veneramos de una forma especial y los llamamos los santos inocentes que son aquellos que murieron en vez de Cristo, aunque luego Cristo murió por todos. Es un intercambio maravilloso en el que decimos Señor daré mi vida por ti porque tú la has dado por mí. Es el misterio que se esconde en los santos inocentes.

. La llegada del mesías se convierte en un rechazo, el rechazo de Herodes que se pensaba que su llegada le iba a hacer sombra, le iba a quitar el puesto. La actitud de Herodes es la contraria a la de Juan Bautista, el que dice que conviene que yo decrezca para que El crezca, mientras que Herodes con su egocentrismo no permite que nadie le haga sombra.


. Jesús desde el principio es perseguido, es un signo de que la luz molesta a las tinieblas. El evangelio de Mateo empieza con la génesis o genealogía de Jesús al igual que en el libro del Génesis capítulo 5,1 se dice: “he aquí el libro de la génesis de Adán”. Mateo hace un paralelismo entre la creación de Adán por parte de Yahveh y la encarnación del verbo, es la creación de una humanidad nueva. La genealogía de Jesús se divide en tres partes y cada una de ellas en 14 generaciones. Mateo toma los nombres de las generaciones del Antiguo Testamento y las divide en tres veces 14, porque nos quiere decir que siendo el numero 7 el número de la plenitud, el 14 es la plena plenitud, y así Mateo nos quiere indicar que el nacimiento de Jesucristo no es algo fortuito perdido en la historia sino que está en el plan que Dios tenía prefigurado. En la genealogía de Jesús, hay parte en dichos antepasados que fueron pecadores, gentiles, prostitutas, Ruth la mohabita que era pagana, Betsabé la mujer de Urías con quién David se unió y cometió ese pecado tan grave, es decir, Jesús se entronca en una genealogía de pecadores, ha conocido de cerca la condición pecadora del hombre. Jesús según la carne sólo es hijo de María y es hijo de David, se entronca con la estirpe de David, por la adopción de José, y esto es importante porque se cumple la profecía de que el mesías nacería de la estirpe de David.

domingo, 31 de mayo de 2015

Catecismo 527-528. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. Los Misterios de la infancia de Jesús I

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Punto 527 La Circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento (cf. Lc 2, 21) es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley (cf. Ga 4, 4) y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura "la circuncisión en Cristo" que es el Bautismo (Col 2, 11-13).

. El primero de los misterios de la infancia de Jesús es la circuncisión de Jesús. Jesús se sometió plenamente a lo que es el rito de la circuncisión judía, que se hace a todo varón como un signo religioso. En el Antiguo Testamento sabemos que Abrahán y toda su familia fueron los primeros circuncidados, y a partir de ellos, en el libro del Génesis (capítulo 26) se pide como signo a esta circuncisión como el pacto con Yahveh, como una condición de su alianza con el pueblo judío: “A los ocho días de edad será circuncidado todo varón y esa será la señal del pacto entre mí (Yahveh) y vosotros (pueblo judío)”.

. En Lucas 2,21: “…cuando se cumplieron los ocho días del nacimiento, fue a circuncidar al niño y le pusieron de nombre Jesús….”. Jesús es circuncidado como todo judío y en ese rito se le ponía también el nombre. El cristianismo ante la novedad de Jesucristo abandonó el rito de la circuncisión porque era algo superado, sin embargo no se opone a la misma, todavía hoy se mantiene como tradición en algunos lugares. San Pablo nos dice que de poco sirve la circuncisión si no se cumple la ley de amar a Dios y al prójimo, la verdadera circuncisión no es la física sino la del corazón, es decir, quitar de tu corazón todo aquello que te impide amar, todos los apegos.

. En Gálatas 4,4: “…nacido bajo la ley…” es decir, cumpliendo la ley de Israel que mandaba circuncidar a todos los varones, insertado en la descendencia de Abrahán, Jesús es fiel cumplidor de la ley. La circuncisión es la que luego le consagra al culto de Israel, no puede entrar un pagano, un incircunciso al templo y a la sinagoga.       

Punto 528 La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná (cf. Solemnidad de la Epifanía del Señor, Antífona del "Magnificat" en II Vísperas, LH), la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente (Mt 2, 1) En estos "magos", representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los Judíos" (Mt 2, 2) muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David (cf. Nm 24, 17; Ap 22, 16) al que será el rey de las naciones (cf. Nm 24, 17-19). Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos (cf. Jn 4, 22) y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento (cf. Mt 2, 4-6). La Epifanía manifiesta que "la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas"(San León Magno, Sermones, 23: PL 54, 224B ) y adquiere la  israelitica dignitas (la dignidad israelítica) (Vigilia pascual, Oración después de la tercera lectura: Misal Romano).

. Epifanía significa brillar, manifestar, aparecer, revelar. La palabra epifanía es la fiesta que celebramos el día seis de enero que popularmente se llama la fiesta de los reyes magos. La antífona que se reza en ese día, se celebra el bautismo en el Jordán, las bodas de Caná y la adoración por unos magos. La epifanía viene a condensar en una sola festividad las manifestaciones del Señor: “este es mi hijo amado” en el bautismo, en las bodas de Caná cuando realiza el primer milagro,  y cuando “la estrella que conduce a los magos al pesebre”.

. En oriente tuvo origen la fiesta de la epifanía y de allí debió de pasar a Jerusalén en el siglo cuarto y en oriente se mezcló con la fiesta entendida como su nacimiento, es decir, en oriente no hacían la distinción de nacimiento y manifestación, sino que lo celebraban todo al mismo tiempo. Ocurrió que esta fiesta de la epifanía pasa a Roma, a occidente, y aquí en occidente comienza a celebrarse la epifanía pero distinguiéndose del nacimiento y recíprocamente en oriente recogen la fiesta de la navidad de occidente. En oriente, excepto los ortodoxos que lo celebran todo al mismo tiempo, sí distinguen el nacimiento de la epifanía.


. Los pueblos paganos que están en búsqueda de Dios, que buscan el sentido de la vida, son la imagen de estos magos que vienen a rendir homenaje al rey de los judíos. Jesús en su conversación con la samaritana le indica que la salvación viene de los judíos, es decir, aquí no hay pluralismo religioso, y llegará un día en que los verdaderos adoradores lo harán a Dios en espíritu y en verdad, porque la verdadera adoración no está ligada a un lugar sino a Jesucristo, y el templo de Dios será allí donde esté Jesucristo. El pueblo judío es el vehículo de Dios para llegar a todos, pero recibimos la salvación por descendencia espiritual, no por formar parte de un linaje físico o de raza. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Catecismo 525-526. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. El Misterio de Navidad

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Punto 525 Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2, 8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:

. Tenemos unos datos históricos para saber que Jesús nació en una condición social pobre, lo sabemos por muchos indicios, por ejemplo en la presentación de Jesús en el templo, José y María hacen la ofrenda en el templo de dos pichones que era la ofrenda de las clases pobres. El hecho de que Jesús dijera a sus discípulos: “el hijo del hombre  no tiene donde reclinar la cabeza” nos indica que no tiene casa, las estrellas son su techo, vivía de la hospitalidad donde le acogían, es decir, hay suficientes signos para ver que era de una condición pobre y humilde. El hecho de que naciese en este contexto pobre y humilde, hace que se revele mejor su misterio. Dios revela mejor su misterio en la pobreza que en la riqueza humana.

. Entendemos que Jesús nace en Belén porque los habitantes son llamados a ser censados (con objeto de pagar impuestos a los romanos) en Judea, y José al ir a Belén para hacer el censo, se encuentra con que no encuentra posada y María da a luz en el pesebre que encontraron. Este es otro signo de pobreza, igual que la primera anunciación del nacimiento que fue a los pastores que estaban allí, viviendo al raso, o sea que también era gente pobre.

. El Dios infinito le ha parecido conveniente y adecuado revelarse bajo el signo de la pobreza.

Punto 526"Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino (cf. Mt 18, 3-4); para eso es necesario abajarse (cf. Mt 23, 12), hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" (Jn 1, 13) para "hacerse hijos de Dios" (Jn 1, 12). El misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros (Ga 4, 19). Navidad es el misterio de este "admirable intercambio":
«¡Oh admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de la Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad» (Solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios,Antífona de I y II Vísperas: Liturgia de las Horas).

. Se subraya especialmente el hacerse pequeño, es necesario abajarse para entrar en el misterio de Jesús. Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos. Jesús le dice a Nicodemo que hay que volver a nacer de nuevo y Nicodemo le contesta: pero cómo un hombre puede volver a nacer de nuevo?. Jesús se refiriere a ese nacer del espíritu, que ya no sea la carne y la sangre los motores de nuestra vida sino el espíritu. El horizonte de tu existencia cambia.


. El misterio de la Navidad nos anuncia que hay un intercambio admirable: el creador que nace de una mujer toma cuerpo y alma, y nos da parte en su divinidad. Los magos de oriente entregaron las ofrendas de oro, incienso y mirra, los regalos expresan en la tradición oriental a la persona que lo recibe, no a la persona que lo entrega como ocurre en nuestra cultura que regalamos cosas de nuestra tierra, y por eso esos tres regalos son una confesión de lo que es Jesucristo: oro porque es rey, incienso porque es Dios y mirra porque es hombre. Estos tres signos son una confesión de quién es Jesús. Unos de los signos más elocuentes de la Navidad son las velas, la luz, que pone a Cristo como luz del mundo, luz que nace de lo alto y vence a las tinieblas.

domingo, 24 de mayo de 2015

Catecismo 522-524. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. Los preparativos

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Punto 522  La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida.

. Cómo Dios prepara la llegada de su hijo?, tal acontecimiento lo quiso Dios prepararlo durante siglos, esto nos hace entender que Dios tiene una iniciativa, lleva adelante un plan de salvación, toma la decisión de venir a nosotros por un camino concreto, nos hace ver que no todas las religiones son iguales, hay un único camino que nos enseña la iniciativa y la revelación de Dios. Toda esta pedagogía de Dios la hace converger en Cristo. Eligió a Israel, un pueblo débil comparado con otros como Grecia o Roma. Y Dios no abandona al resto de los pueblos porque Israel es escogido para ser servidor del resto de los pueblos.

Punto 523  San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf.Hch 1, 22; Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).

. Juan predicó como precursor, decía: “yo no soy el que vosotros os pensáis, sino mirad al que viene, al que no soy digno de desatar las sandalias de sus pies”, Juan nos dice explícitamente que él no es el mesías esperado sino su precursor. Toda la cadena de profetas del Antiguo Testamento termina con Juan Bautista, él es el profeta del Altísimo, simboliza el final del Antiguo Testamento e inaugura el evangelio.  En Mateo 11,13 “… Todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.” Aquí nos indica san Mateo que los profetas han llegado hasta Juan, él es el último de los profetas. En Hechos 1,22 van a elegir un apóstol que supla a Judas, y lo hacen buscando a uno que haya sido testigo de Jesús desde el bautismo de Jesús por Juan hasta que ascendió a los cielos.

Punto 524  Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30).

. No pensemos que Israel es la única que tuvo que prepararse, nosotros también aunque hayamos sido testigos de su llegada, para nosotros también es necesaria la preparación porque hay una acogida personal, no sirve que la hayan hecho otros por ti. Por eso en la liturgia, en el Adviento vemos como nuestro particular Antiguo Testamento para preparar la llegada de Jesucristo, participamos en el Adviento de la larga espera de Israel.

. Es preciso que El crezca y que yo disminuya, Juan prepara la llegada de Cristo con un sentimiento de humildad adecuado para que Cristo adquiera el puesto central de nuestra vida y entonces que nuestro ego, nuestro yo le deje el puesto a Cristo. Juan Bautista nos está enseñando como acoger la llegada de Dios, preparándonos para destronarnos, para descentralizarnos, y dejar que El crezca y nosotros disminuyamos. Así Juan Bautista que históricamente tuvo el cometido de concluir todo el preparativo para la llega de Jesucristo, pero que sigue siendo para nosotros un referente de la actitud con la que nos preparamos a la llegada del salvador. 

viernes, 22 de mayo de 2015

Catecismo 519-521. Toda la vida de Cristo es Misterio. Nuestra comunión en los Misterios de Jesús

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Nuestra comunión en los misterios de Jesús

Punto 519  Toda la riqueza de Cristo "es para todo hombre y constituye el bien de cada uno" (RH11). Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros, desde su Encarnación "por nosotros los hombres y por nuestra salvación" hasta su muerte "por nuestros pecados" (1 Co15, 3) y en su Resurrección "para nuestra justificación" (Rm 4,25). Todavía ahora, es "nuestro abogado cerca del Padre" (1 Jn 2, 1), "estando siempre vivo para interceder en nuestro favor" (Hb 7, 25). Con todo lo que vivió y sufrió por nosotros de una vez por todas, permanece presente para siempre "ante el acatamiento de Dios en favor nuestro" (Hb 9, 24).

. Se subrayan aquí las expresiones “por nosotros”, “para nosotros”. La encarnación ha sido por y para nosotros. Cuando nos fijamos en Jesucristo, no únicamente le vemos a él, sino que nos vemos a nosotros en él, se ha integrado con nosotros en nuestra salvación. Toda riqueza de Cristo es para todo hombre, la encarnación ha hecho que Jesús haya asumido la naturaleza humana, lo cual quiere decir que está unido a toda la humanidad, participa de la misma condición humana. Además Jesús está unido con cada uno de nosotros personalmente, Jesús hubiese llevado a cabo la salvación por uno solo de nosotros, por mí solo y personalmente. Jesús no nos redime solo a todos, sino a todos y cada uno de nosotros.

. Jesús vivió para nosotros, no vivió para sí mismo, no tenía necesidad de encarnarse, pero si le ha capacitado a estar más cerca de nosotros. A veces a nosotros nos cuesta creer en un amor de gratuidad, en un amor incondicional con el que nos ha amado. Hoy aún Jesús sigue siendo nuestro abogado cerca del Padre, no nos ha dejado en ningún momento. Jesús nos dijo “Yo no he venido a ser servido sino a servir”. El acatamiento que hizo Jesús, el hágase que pronunció en Getsemaní, en la cruz, esa obediencia filial a la voluntad del Padre la hizo por nosotros, y es la mayor expresión de amor que ha tenido con nosotros, el enseñarnos a obedecer.  
Punto 520  Durante toda su vida, Jesús se muestra como nuestro modelo (cf. Rm 15,5; Flp 2, 5): Él es el "hombre perfecto" (GS 38) que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle: con su anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar (cf. Jn 13, 15); con su oración atrae a la oración (cf. Lc 11, 1); con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones (cf. Mt 5, 11-12).

. Jesús es nuestro modelo, es el hombre perfecto y todos los demás estamos llamados a aprender de él. Nosotros estamos llenos de heridas, llenos de pecados, llenos de limitaciones, y tenemos como modelo a Cristo como hombre perfecto, como modelo de lo que Dios quiere hacer en nosotros. Igual que Dios tiene paciencia con nosotros, tenemos que aprender a tener paciencia con los demás. Cristo Señor y maestro les dio ejemplo a sus discípulos cuando les lavó los pies, y como ejemplo de maestro nos pide que nos lavemos los pies unos a otros. Nos pide que sigamos su ejemplo en el servicio, en su humildad,….

Punto 521  Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en nosotros. "El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre"(GS 22, 2). Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con Él; nos hace comulgar, en cuanto miembros de su Cuerpo, en lo que Él vivió en su carne por nosotros y como modelo nuestro:
«Debemos continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús, y pedirle con frecuencia que los realice y lleve a plenitud en nosotros y en toda su Iglesia [...] Porque el Hijo de Dios tiene el designio de hacer participar y de extender y continuar sus misterios en nosotros y en toda su Iglesia [...] por las gracias que Él quiere comunicarnos y por los efectos que quiere obrar en nosotros gracias a estos misterios. Y por este medio quiere cumplirlos en nosotros» (San Juan Eudes, Tractatus de regno Iesu).

. Jesús es nuestro modelo y nosotros podemos y debemos vivir en él y él también vive en nosotros. Los salmos que son la oración de todo judío pueden ser rezados desde nuestra situación existencial, es decir, lo aplicamos a nuestra situación. Aunque la forma correcta de rezar el salmo es la que hizo Jesucristo, llevándolos a su culmen, es la oración que dirige al Padre. Por ejemplo, un preso condenado a muerte que va a ser ejecutado al día siguiente, ese preso está llamado a tener una identificación con Cristo en Getsemaní, hay una identificación existencial entre este hombre y Jesucristo. El participa del misterio de Cristo y Cristo participa también se su situación existencial. Y así podemos aplicarlo a muchas situaciones no tan dramáticas en nuestra vida.


. Jesús quiere continuar llevando a cabo el misterio de la encarnación y de la salvación en nosotros. Que seamos imitadores de Jesucristo.    

jueves, 21 de mayo de 2015

Catecismo 515-518. Toda la vida de Cristo es Misterio. Los rasgos comunes de los Misterios de Jesús

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Punto 515  Los evangelios fueron escritos por hombres que pertenecieron al grupo de los primeros que tuvieron fe (cf. Mc 1, 1; Jn 21, 24) y quisieron compartirla con otros. Habiendo conocido por la fe quién es Jesús, pudieron ver y hacer ver los rasgos de su misterio durante toda su vida terrena. Desde los pañales de su natividad (Lc 2, 7) hasta el vinagre de su Pasión (cf. Mt27, 48) y el sudario de su Resurrección (cf. Jn 20, 7), todo en la vida de Jesús es signo de su misterio. A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que "en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col 2, 9). Su humanidad aparece así como el "sacramento", es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y de la salvación que trae consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce al misterio invisible de su filiación divina y de su misión redentora.

. Los evangelios han sido escritos por hombres pertenecientes al grupo de los primeros que tuvieron fe y desde esa fe quisieron compartirla. Pensar que tal evangelio u otro tiene una parte añadida no es contrario al dogma católico de que estén inspirados por el ES, nos importa poco que un evangelio tenga una o varias manos redactoras. De los cuatro evangelios dos están atribuidos a dos apóstoles: Mateo y Juan, y los otros dos no eran apóstoles, y es fácil suponer que entre los redactores de los evangelios habría discípulos que eran más proclives a poner las cosas por escrito y así nos imaginamos que irían surgiendo los evangelistas.

. Escribieron desde la fe que tenían en Jesucristo, lo cual no quiere decir que deformasen la historia, sino que nos permite tener una comprensión más profunda de los hechos históricos. En Marcos 1,1 nos da la tesis de lo que nos quiere explicar: “comienzo del evangelio de Jesucristo hijo de Dios”, Marcos no esconde su confesionalidad. La fe no inventa la historia, la fe da una clave de interpretación para entender la historia.

. Desde la fe los evangelistas han sido capaces de ver signos del misterio: Lucas 2,7: “El pesebre y los pañales”, este dato de cómo Jesús nace les recuerda la profecía del antiguo testamento del nacimiento humilde del mesías: ”encontrareis a un niño acostado en un pesebre y envuelto en pañales”. Este dato es un signo de que el misterio está aconteciendo. En Mateo 27,48: el hecho de que a Jesucristo le dieran a beber vinagre cuando Cristo dijo tengo sed, Jesús no quiso beber, porque su sed era espiritual. En Juan 20,7: “.. vio el sudario… plegado en un lugar aparte”, Juan se fija en este detalle que le impresionó porque ese sudario es un signo del rostro resucitado de Jesús. Los evangelistas no se limitan a narrar acontecimientos, penetran la realidad con la luz de la fe y asistidos por el ES.

Los rasgos comunes en los Misterios de Jesús

Punto 516  Toda la vida de Cristo es Revelación del Padre: sus palabras y sus obras, sus silencios y sus sufrimientos, su manera de ser y de hablar. Jesús puede decir: "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn 14, 9), y el Padre: "Este es mi Hijo amado; escuchadle" (Lc 9, 35). Nuestro Señor, al haberse hecho hombre para cumplir la voluntad del Padre (cf. Hb 10,5-7), nos "manifestó el amor que nos tiene" (1 Jn 4,9) con los rasgos más sencillos de sus misterios.

. Cristo con los menores rasgos, con los detalles nos está revelando muchas cosas, por eso es tan importante acercarse a los evangelios con detalle, con detenimiento, porque hay muchos detalles que en ocasiones anteriores no nos hemos fijado en ellos. Al leer la Palabra hemos de ser contemplativos, incluso en los silencios de Jesús el ES nos instruye. En los evangelios no hay rasgos menores, no hay paja como se suele decir.

Punto 517  Toda la vida de Cristo es misterio de Redención. La Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz (cf. Ef 1, 7; Col 1, 13-14; 1 P 1, 18-19), pero este misterio está actuando en toda la vida de Cristo: ya en su Encarnación porque haciéndose pobre nos enriquece con su pobreza (cf. 2 Co 8, 9); en su vida oculta donde repara nuestra insumisión mediante su sometimiento (cf. Lc 2, 51); en su palabra que purifica a sus oyentes (cf. Jn 15,3); en sus curaciones y en sus exorcismos, por las cuales "él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" (Mt 8, 17; cf. Is 53, 4); en su Resurrección, por medio de la cual nos justifica (cf. Rm 4, 25).

. Toda la vida de Cristo es redentora, no únicamente en el momento de la cruz. Jesús en cada momento de su vida nos está redimiendo. La redención es volver a traer al Padre a los hijos, a los hermanos pequeños que se habían marchado.

Punto 518  Toda la vida de Cristo es misterio de Recapitulación. Todo lo que Jesús hizo, dijo y sufrió, tuvo como finalidad restablecer al hombre caído en su vocación primera:
«Cuando se encarnó y se hizo hombre, recapituló en sí mismo la larga historia de la humanidad procurándonos en su propia historia la salvación de todos, de suerte que lo que perdimos en Adán, es decir, el ser imagen y semejanza de Dios, lo recuperamos en Cristo Jesús (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 3, 18, 1). Por lo demás, ésta es la razón por la cual Cristo ha vivido todas las edades de la vida humana, devolviendo así a todos los hombres la comunión con Dios (ibíd., 3,18,7; cf. 2, 22, 4).


. Qué significa que Cristo lo recapituló todo?. En Efesios 1, 9-10: “… hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra” este es el concepto de recapitulación. El pecado ha introducido un gran desorden y la manera de redimir este desorden es ordenar todo en Cristo. Si hacemos un mundo en el que el reino de Dios se instaure de manera que todo tenga a Cristo por cabeza alcanzamos la recapitulación, volvemos al plan original con el que el Padre nos ha creado. Jesús nos está enseñando a que todo vuelva al Padre según el plan en el que el Padre lo creó. El pecado lo ha distorsionado y Cristo viene a recapitularlo todo, a decirnos que si ponemos a Cristo como cabeza de nuestra vida, de nuestras actividades, volverá todo a tener sentido conforme al plan originario del Padre