domingo, 14 de junio de 2015

Catecismo 539-540. Los Misterios de la vida pública de Jesús. Las Tentaciones de Jesús II

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Punto 539 Los evangelistas indican el sentido salvífico de este acontecimiento misterioso. Jesús es el nuevo Adán que permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación. Jesús cumplió perfectamente la vocación de Israel: al contrario de los que anteriormente provocaron a Dios durante cuarenta años por el desierto (cf. Sal 95, 10), Cristo se revela como el Siervo de Dios totalmente obediente a la voluntad divina. En esto Jesús es vencedor del diablo; él ha "atado al hombre fuerte" para despojarle de lo que se había apropiado (Mc 3, 27). La victoria de Jesús en el desierto sobre el Tentador es un anticipo de la victoria de la Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre.

. Nos equivocamos si hacemos una interpretación del pasaje de las tentaciones como algo simplemente moral. Jesús es el nuevo Adán fiel que no sucumbe a la tentación, Jesús se pone en la misma situación en la que el hombre cayó para redimirnos. Jesús cumple la vocación de Israel, al contrario de ese Israel de corazón endurecido que durante 40 años vago por el desierto. Cristo se revela como el Siervo fiel y obediente a la voluntad. Jesús es vencedor del diablo, ata al hombre fuerte, expulsa a Satanás, ata a Satanás que es el guardián, es el fuerte, para luchar contra el reino del mal. Jesús ata a Satanás en las tentaciones. La victoria de Jesús en el desierto es un anticipo de la victoria de Jesús en la Pasión, la madre de todas las batallas Jesús la afronta en el monte calvario por su suprema obediencia al Padre.

. Hay una famosa homilía de San Agustín comentando el salmo 60 en la que habla de las tentaciones. El título de la homilía es “en Cristo fuimos tentados, en Él vencimos la diablo”, nos dice S Agustín que nuestra vida no puede estar sin tentaciones ya que nuestro progreso se realiza a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado…. En esta vida estamos rodeados de tentaciones, lo primero que hemos de hacer es detectar y darnos cuenta de que existen tentaciones y existe el tentador, no darnos cuenta de que Satanás es el enemigo, nos conduce a equivocarnos. Nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, cuando alguien es tentado, cuando satanás te aprieta el zapato por dónde sabe que más te duele, por tu soberbia, por tu pereza, por tu punto flaco…  y entonces uno es capaz de examinar e identificar las propias tentaciones, es una manera de conocernos a nosotros mismos y es un paso muy importante para caminar hacia la santidad. Nadie puede vencer si no ha combatido, es decir, en esta vida hay que luchar contra las tentaciones, y nadie puede combatir si carece de enemigo y tentaciones, son las tentaciones por tanto un instrumento por las que a través de ellas nos santificamos. San Agustín nos indica que no nos reconozcamos únicamente tentados, no seamos débiles o quejicas, ni apesadumbrados, no pensemos solo en que la carne es débil pues el espíritu es fuerte, reconozcámonos venciendo en Cristo y rechazando a satanás, venciendo a satanás en nuestras tentaciones. 

Punto 540 La tentación de Jesús manifiesta la manera que tiene de ser Mesías el Hijo de Dios, en oposición a la que le propone Satanás y a la que los hombres (cf Mt 16, 21-23) le quieren atribuir. Por eso Cristo ha vencido al Tentador en beneficio nuestro: "Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto.


. Cristo fue tentado a favor nuestro, es decir, estaba asumiendo nuestra condición al ser tentado. En las tres tentaciones hay dos estilos de mesianismo, Satanás propone un mesianismo que sea algo triunfal, de placer, comodidad, hedonismo,… como si el placer fuera lo principal, y esto era una tentación para Jesucristo. Sin embargo el camino de Jesús no tuvo nada que ver con esto, fue el camino de la cruz, dejó de lado las piedras y convirtió el árbol en una cruz. En la segunda tentación ocurre lo mismo, Jesús entró en Jerusalén de forma humilde montado en un borrico pudiendo haber entrado de forma gloriosa y espectacular, pero Jesús rechazó la tentación del poder y del prestigio y eligió la humildad. En la tercera tentación, satanás tienta a Jesús con poseer todos los reinos, el dinero, la tentación de valorar el  tener por encima del ser, apreciar a los demás dependiendo de los bienes que tengan, sentir como enemigos a los que me quitan el primer puesto, etc etc. Jesús rechaza esta tentación siendo pobre, sin tener donde reclinar la cabeza, eligió la pobreza. Las tres tentaciones del desierto son tentaciones mesiánicas que son tentaciones contra la forma en la que Jesús iba a llevar a cabo su mesianismo. Esas tres tentaciones son las tentaciones de todos los tiempos y de toda la humanidad, en el fondo nos aprieta a todos el zapato por alguna de las tentaciones por las que Jesús fue tentado.   

miércoles, 10 de junio de 2015

Catecismo 538. Los Misterios de la vida pública de Jesús. Las Tentaciones de Jesús I

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Punto 538 Los evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: "Impulsado por el Espíritu" al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante cuarenta días; vive entre los animales y los ángeles le servían (cf. Mc1, 12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja de él "hasta el tiempo determinado" (Lc 4, 13).

. Las tentaciones del desierto es un episodio que tiene lugar acto seguido del bautismo de Jesús en el río Jordán. Cristo es investido formalmente en el río Jordán, y entonces ahora lo primero que hace, lo prioritario para Jesús es ir al desierto, movido por el Espíritu Santo se retira cuarenta días al desierto. Aquí aprendemos dos cosas: una es realizar nuestras tareas movido por el ES y la otra es dejar de lado el nuestro afán por el activismo. Es como lo que hizo la Madre Teresa cuando va asumiendo cada vez más actividades y al ver que no llegan a atender a todos los pobres, lo que hacen es más oración. Ante la impotencia añaden una hora más de oración para que el Señor las capacite para llegar a más, y esto es una lógica distinta a la del hombre mundano de hoy que diría vamos a rezar menos y hacer más.

. La primera misión de Jesús es ser tentado y vencer la tentación, Jesús va donde el hombre es tentado y nos da ejemplo para vencer la tentación. Jesús experimenta la tentación. Las tentaciones se narran en los tres evangelios sinópticos aunque en Marcos se hace de forma muy general. Para entender bien las tres tentaciones es importantes verlas en el contexto de cómo Adán y Eva fueron tentados en el paraíso (el querer ser como Dios) y de cómo Israel fue tentado en el desierto (desconfianza por verse el pueblo judío como abandonado en el desierto, es decir, no termino de confiar que Dios me está guiando por el desierto). Jesús vence estas dos tentaciones con una filiación humilde (humildad frente a soberbia) y abandono en manos del Padre (confianza frente a desconfianza). El diablo se aleja de Jesús hasta el tiempo determinado que se produce en Getsemaní dónde vuelve a ser tentado y Jesús le responde “con el hágase tu voluntad y no la mía”. Las tentaciones son sobre todo un intentar apartarnos de Dios, hacer de Dios como algo secundario, superfluo o algo molesto. Es decir, poner primero el pan, el poder, el prestigio, lo material…. antes que el ayuno, la confianza, la humildad…


. Benedicto comentando las tentaciones: “si eres hijo de Dios haz que estas piedras se conviertan en pan” y nos recuerda el pasaje: “si eres hijo de Dios baja de la cruz”, igual que en nuestra vida cuando le decimos que haga un signo para que creamos como por ejemplo: “si existes háznoslo ver, si existes porque no sacias el hambre de los pobres? etc”, frente a esto Benedicto nos remite a la cita: “el pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante es la fidelidad constante y la adoración a Dios jamás traicionada”. Este orden jerárquico es muy importante. La segunda tentación: “… en alero del templo… si eres hijo de Dios tírate….”, el diablo cita un pasaje del Antiguo Testamento (salmo 91) y Jesús le contesta “también está escrito no tentarás al Señor tu Dios”, es como la discusión entre dos teólogos, y nos dice Benedicto que la interpretación de la Biblia puede convertirse en un instrumento del anticristo, pues a partir de los resultados aparentes de la exégesis se han escrito los peores y más destructivos libros de la figura de Jesús que llegan a desmantelar la fe. Es decir, la interpretación de la Biblia por uno mismo y al margen de la tradición de la iglesia es un peligro tremendo. Esta tentación es como una tentación en la que Jesús tenía que demostrar que era Dios tirándose y dejándose caer por los ángeles. Jesús acoge el salmo 91 en la cruz, se abandona en la cruz, se lanza confiado en las manos del Padre y cumple el salmo 91 cuando dice “Padre a tus manos encomiendo mi espíritu”. La tercera tentación: “… todos estos reinos te daré si postrado me adoras”. Benedicto nos comenta que Jesús en la ascensión a los cielos dice “se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra”, es decir, Jesús no niega que tenga pleno poder sobre los reinos, pero sin el cielo el poder humano es equívoco. Tener el poder humano desconectado del reino de Dios es equívoco. Satanás pretende dar el poder de este mundo a Jesús pero desvinculado de su vocación mesiánica. 

martes, 9 de junio de 2015

Catecismo 537. Los Misterios de la vida pública de Jesús. El Bautismo de Jesús II

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Punto 537 Por el Bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4):
«Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él» (San Gregorio Nacianceno, Oratio 40, 9: PG 36, 369).
«Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (San Hilario de Poitiers, In evangelium Matthaei, 2, 6: PL 9, 927).

. El episodio del bautismo de Jesús de alguna manera se recoge en los cuatro evangelios, lo cual le da una gran importancia, una gran centralidad a este acontecimiento. En el libro de Benedicto XVI en su primer libro sobre Jesús de Nazaret, en su primer capítulo, nos habla sobre el bautismo de Jesús y nos dice que existe la posibilidad de que Juan Bautista estuviese ligado a los esenios que los hemos conocido más por los hallazgos del Qumran y que nos permitió saber que allí había comunidades monásticas y convivencia de familias que estaban como apartadas de la vida de Israel queriendo conservar el espíritu de la espera de la llegada del salvador. En las comunidades de los esenios utilizaban el agua como un signo, como un rito de purificación interior, existían como piscinas de inmersión con un sentido de purificación, baños rituales,… dice Benedicto XVI que es posible que Juan Bautista viniese de este contexto.

. Juan presenta un bautismo que está ligado a la renovación en el pensar y en el actuar, dice: convertíos, comenzad una vida nueva. Hay una gran relación entre el cambio de vida que Juan pide en el bautismo y la forma en la que Jesús comienza la predicación del reino de los cielos: convertíos y creed en el evangelio. El bautismo de Juan está vinculado al anuncio del juicio de Dios y al anuncio de la llegada del esperado de Israel, para preparar el camino. Al mismo tiempo que se ve que hay una clara introducción de Jesucristo, hay una clara diferencia: “Yo os bautizo con agua pero Él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego”. Juan en su bautismo pide la confesión de los pecados, y es un signo de humildad y despojamiento del hombre viejo ligado al bautismo. La simbología de confesar en voz alta los pecados y sumergirse en el agua es un significado de enterrar en el agua los pecados para salir de ellos como un hombre nuevo. Jesús instituye el bautismo partiendo de una sensibilidad de lo que era el significado del agua que Juan había introducido. Benedicto hace una reflexión sobre ese forcejeo entre Juan y Jesús, cuando Jesús va a ser bautizado por Juan, y nos recuerda al episodio en el forcejeo entre Jesús y Pedro en el lavatorio de los pies cuando Pedro no quería lavarle los pies a Jesús, no lo entendía, debía ser al contrario. Hay una similitud elocuente, nos dice que para mendigar la gracia, primero Dios te la mendiga a ti. Como cuando Jesús le pide a la samaritana: “dame de beber” y luego le enseña a ella a pedirlo. Jesús se abaja, quiere enseñar a los hombres a pedir la gracia pues ni necesita el agua ni nada, es un maestro que nos enseña a pedir.

. Benedicto subraya la respuesta que le da Jesús a Juan en ese forcejeo: “déjalo por ahora…”.. pues llegará el momento de la gloria, el momento en que Jesús será adorado por todos en la gloria, servido por todos y será de El de quien recibamos la gracia. Ha venido humillado, oculto, sin hacer alarde de su categoría de Dios, pero un día vendrá en gloria y no ocultará su divinidad. Al final la forma de interpretar el episodio del bautismo es desde la cruz y la resurrección: Jesús entra en el Jordán cargado con la culpa de la humanidad, es la aceptación de la muerte por los pecados de la humanidad, en  Lucas 12,50: “Con un bautismo tengo que ser aceptado y qué angustia sufro hasta que se cumpla!” tiene la angustia de saber que tiene que entregarse a la Pasión y al mismo tiempo abraza la cruz por la redención de los pecados. Esa voz que se escuchó “este es mi hijo amado” es como un signo anticipado de la resurrección. La inmersión en el agua es imagen de su muerte cargado con los pecados de toda la humanidad en la cruz, se adentra en el río, fue crucificado, y esa voz es un signo de la resurrección.

. La aplicación a nuestro bautismo consiste en que de la misma forma que el bautismo del río Jordán está anticipando para Jesús su muerte en la cruz, también para nosotros el bautismo está como anticipando nuestra resurrección, es nacer a una vida nueva, es como un adelanto de la resurrección. Sacramentalmente estamos recibiendo las arras de esa vida eterna que Dios nos quiere dar.


. El bautismo para nosotros es una participación en la lucha transformadora del mundo que Jesús ha emprendido, lo que hizo Jesús en el río Jordán para redimir el mundo nos lo vamos aplicando cada uno sacramentalmente, nos convertimos en hijos en el Hijo, participamos de Él, ponemos a Cristo en el centro. Nosotros asimilamos sacramentalmente lo acontecido en Cristo en ese bautismo del río Jordán, nuestros pecados son enterrados y resucitamos a una vida nueva. Adelantamos nuestra muerte al pecado y vivir a la gracia. Al bautizado se le invita a tener una vida resucitada, morir con Cristo para resucitar con El.

domingo, 7 de junio de 2015

Catecismo 535-536. Los Misterios de la vida pública de Jesús. El Bautismo de Jesús I

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Punto 535 El comienzo (cf. Lc 3, 23) de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán (cf. Hch 1, 22). Juan proclamaba "un bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (Lc 3, 3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados (cf. Lc 3, 10-14), fariseos y saduceos (cf. Mt 3, 7) y prostitutas (cf. Mt 21, 32) viene a hacerse bautizar por él. "Entonces aparece Jesús". El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es "mi Hijo amado" (Mt 3, 13-17). Es la manifestación ("Epifanía") de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.

. El primer episodio de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. En Lucas 3,23 nos dice que “tenía Jesús al comenzar unos 30 años y era según se creía hijo de José”, es llamativo que diga al comenzar. Juan proclamaba un bautismo que suplica a Dios el perdón de los pecados y desde el momento en que Cristo se bautiza, esa suplica tiene una respuesta por parte de Dios porque los cielos se abren y se escucha “… es mi hijo amado…”. Los que acudían a bautizarse eran considerados pecadores: prostitutas, publicanos, soldados,… y además el Señor nos dice que éstos nos precederán en el reino de los cielos, esto nos tiene que hacer pensar en la necesidad de conversión de los que nos creemos que vivimos de forma más ordenada y podemos sentir que el pecado no va tanto con nosotros, nos creemos que no es tan manifiesto o que lo tenemos superado.

. Cuando Jesús aparece, Juan es el que le dice a Jesús que es él quien debe ser bautizado por Jesús. Sin embargo Jesús insiste en ser bautizado. Este forcejeo entre ambos en el que el bautista piensa que está en la cola de los pecadores, cómo el santo de Dios viene a este sitio?. Jesús no se lo consiente y le responde “déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”, es decir, que cumplamos el orden de Dios, Jesús asume aquí el pecado de la humanidad. En el bautismo se abren los cielos y el Espíritu Santo en forma de paloma viene sobre Jesús, y una voz proclama que él es “mi Hijo amado”. Esta es la manifestación en que Jesús inaugura el sacramento del bautismo, inaugura un camino de salvación.

Punto 536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia" (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, "se abrieron los cielos" (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.

. El cántico del siervo de Yahveh en Isaías 53,12 dice “Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.” Aquí vemos que Jesús se mezcla entre los pecadores y asume sus pecados, cualquiera pensaría que mezclado con ellos sería un pecador más, y no es casualidad que Jesús en el monte calvario entrega su vida rodeado de dos ladrones, y en el bautismo tenía pecadores por delante y ladrones por detrás. Jesús asume esta imagen de la misión del siervo doliente que en su dolor, ese dolor, es un signo del pecado de la humanidad.

. En Marcos 10,38 Jesús le dijo: «No sabéis lo que pedis. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». Aquí se muestra el bautismo como un adelanto de la muerte redentora de Jesucristo, como un bautismo de sangre.

. Así en Juan 1,29: “Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán donde Juan bautizaba. Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan Bautista mismo habla del cordero que quita el pecado del mundo, que era una imagen del Antiguo Testamento, la sangre con la que se habían marcado las puertas de los israelitas les había librado de la muerte. Quienes se dejan lavar sus pecados por esa sangre de Jesucristo redentora, son liberados de la muerte eterna.

. En Mateo 26,36: “Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya», Jesús acepta ese bautismo de muerte para la remisión de los pecados, hay una aceptación y obediencia de querer lo que el Padre quiera. Jesús acepta voluntariamente, tanto en su ida voluntaria al río Jordán a bautizarse como al monte calvario cuando entrega su vida voluntariamente.


. El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a posarse sobre él, el espíritu se manifiesta sobre él en forma de paloma. Jesús es la fuente del Espíritu Santo, es él quien nos lo tiene que dar, es el agua viva que nos da y que bebiéndola no tendremos más sed. Los cielos se abren, después de una niebla luce el sol, después del cielo cerrado con el pecado de Adán y Eva, se abren con Cristo. Dios derrama su misericordia y su justicia.

Catecismo 534. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. Los Misterios de la vida oculta de Jesús II

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Punto 534 El hallazgo de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 41-52) es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?" María y José "no comprendieron" esta palabra, pero la acogieron en la fe, y María "conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón", a lo largo de todos los años en que Jesús permaneció oculto en el silencio de una vida ordinaria.

.El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los evangelios sobre los treinta años de la vida oculta de Jesús en Nazaret. Esas primeras palabras que nos han llegado de lo que dijo Jesús las guardamos como oro en paño, pues son las primeras que conocemos pronunciadas por él. Este episodio solo lo relata el evangelio de Lucas. Y precisamente porque existe una gran discreción en los evangelios canónicos sobre la vida oculta de Jesús, han sido los evangelios apócrifos los que querían decir algo más, sobre todo en el pseudo Tomás en el capítulo 19 dice: “todos estaban pendientes del niño y se admiraban de ver como dejaba sin palabras a los ancianos y maestros del pueblo desentrañando los puntos principales de la ley y las parábolas de los profetas”, y aunque no los consideremos palabra de Dios, los evangelios apócrifos tienen pasajes hermosos.

. En Lucas 2,41-52 “Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.” Es decir, se vivía un tiempo religioso, y la familia de Jesús cumplía con creces lo que la ley mandaba a los judíos. Las mujeres no tenían obligación de ir, y los niños tampoco tenían obligación de ir hasta los trece años, y sin embargo María y el niño con doce años subían a Jerusalén, por tanto vemos como cumplen la ley con creces.
“Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.” La fiesta de Pascua duraba siete días. Podemos imaginar la angustia de María y José de dónde está nuestro hijo?. “Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.” María y José no son conscientes del nivel de intimidad de Jesús con el Padre, ni tampoco son conscientes que está siendo una lección de educar sus corazones, quiere mostrarles que ese niño es ante todo hijo del Padre y les educa y purifica para ese desprendimiento de Jesús. Todo padre o madre tiene un sentido natural de protección y posesión de su hijo, y María estaba siendo educada no en poseer a su hijo sino en entregarlo, no para intentar evitar cualquier sufrimiento y evitar el camino de la cruz, sino para ayudarle a su hijo a llevar el camino de la cruz. “Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». Ellos no entendieron lo que les decía. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.” María y José tras esta situación callan, acogen una palabra misteriosa que no entienden, y María “rumia” todo esto en su corazón. Y nosotros también necesitamos tiempo para interpretar, acoger y personalizar en nuestras vidas los hechos salvíficos y ver el designio de amor que Dios ha tenido. Es destacable en María y José que aunque no entienden, no se rebelan, no se enfadan ni piden explicaciones, sino que acogen en silencio la palabra de su hijo.

. En el detalle de que encontraron a Jesús al tercer día de buscarlo, hay más de un comentarista y padres de la iglesia de los primeros siglos que ven una referencia al tercer día de la resurrección de Cristo, es decir, está preparando en este episodio la espera de María a la resurrección de su hijo Jesucristo. Hubo un tiempo en que la iglesia estaba reducida a un miembro, a María, que era la única que esperaba la resurrección de su hijo. Son pues una preparación para el momento de sufrimiento, el dolor, el momento de la profecía de Simeón en que una espada atravesará su corazón.

. Otro detalle es el hecho de que a Jesús le encuentren en el templo, donde era frecuente el que los seguidores de la doctrina judía se sentasen alrededor de los rabinos para profundizar en la palabra de Dios. Lo solía hacer en el sentido de la diatriba, con preguntas, respuesta y diálogo, pero sin polemizar sino aclarando los términos. Jesús se sienta en medio de los doctores y le rodean y estaban sorprendidos de su sabiduría. Estar sentado es la postura en la que se solía enseñar.

. Un último detalle es la respuesta de Jesús: “porqué me buscabais?...no sabíais que debía estar en la casa (templo) de mi Padre, en las cosas de mi Padre, entre los amigos de mi Padre?”, Jesús responde de forma educadora, al referirse al templo recuerda que a los 40 días de su nacimiento fue ofrecido en el templo y según la tradición judía fue rescatado con la ofrenda de dos pichones. Es pues una forma de recordar que fue ofrecido a Dios, que pertenece a Dios. Al referirse a las cosas, a los asuntos de mi Padre es una referencia a que Jesús ha venido para servir en la redención del mundo, por tanto el horizonte de Jesús es la humanidad entera. Al referirse entre los amigos de mi Padre, nos indica a estar entre los hombre de Dios. Entre los que buscan la voluntad de Dios están la madre y los hermanos, es decir, la familia de Jesús son todos los que quieren servir fielmente a Yahveh.        

sábado, 6 de junio de 2015

Catecismo 531-533. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús.Los Misterios de la vida oculta de Jesús I

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Punto 531 Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios (cf. Ga 4, 4), vida en la comunidad. De todo este período se nos dice que Jesús estaba "sometido" a sus padres y que "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres" (Lc 2, 51-52).

. La mayor parte de la vida de Jesús fue una vida cotidiana sin aparente importancia, de trabajo manual, vida religiosa judía, vida en la comunidad. De este largo periodo del que se sabe tan poco no es porque sea una carencia sino que forma parte de lo que Dios quiere revelarnos, si Dios hubiese querido revelar más cosas concretas lo hubiera hecho. Es un largo tiempo de silencio. En Lucas 2,51-52 se dice que vivía sujeto a sus padres, es decir, vivía en obediencia a sus padres y así Jesús nos enseña el gran valor de la familia. Y en esa vida oculta, Jesús progresaba en sabiduría, estatura y gracia. Cuando el hombre cuida su salud, sin hacer una obsesión de ella, damos gloria a Dios. Cuando el hombre aprecia la cultura, se sabe siempre en aprendizaje, damos gloria a Dios. Cuando el hombre crece en vida espiritual, en una vida espiritual en la que siempre estamos creciendo damos gloria a Dios. Esto es lo que nos dice Jesús para cumplir la voluntad de Dios: teniendo siempre una disposición al crecimiento, con una diferencia, que en estas tres dimensiones de crecimiento físico, intelectual y espiritual, llega un momento en que física e intelectualmente se comienza a decrecer, la plenitud física para rápidamente e intelectualmente llega un momento en que nuestra memoria empieza a decrecer, se nos olvidan las cosas, etc. Sin embargo, el crecimiento espiritual no tiene un tope, no deja de crecer, es un continuo ir avanzando en la vida de fe, de confianza y abandono en Dios y que concluye en la vida eterna. El camino de santidad consiste en crecer en estatura, en el crecimiento de los dones físicos que Dios nos ha dado, y luego en la aceptación de que luego viene una etapa de desgaste físico. Y lo mismo en la vida intelectual, ir creciendo en conocimiento y luego aceptar como perdemos esa capacidad intelectual. Y en lo referente a nuestra vida espiritual, nuestra santidad consiste en un crecimiento continuo e ininterrumpido hasta llegar a la vida eterna.     

Punto 532 Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: "No se haga mi voluntad ..."(Lc 22, 42). La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido (cf.Rm 5, 19).

. Con la obediencia de Jesús a sus padres cumple perfectamente el cuarto mandamiento. Jesús nos da una ley que él mismo ha vivido, a la que él mismo se ha sometido. No es un yo te lo mando y como yo estoy por encima de la ley no es para mí, sino para los demás. Jesús mismo se somete a la ley. La plena obediencia del Verbo al Padre en Getsemaní, tiene como una imagen en la vida temporal. Se prepara en la sumisión cotidiana de cada día la sumisión al Padre: en nuestra vida, nos vamos preparando en lo cotidiano, si nos preparamos en la humildad y en la generosidad cotidiana, cuando llegue un momento extraordinario, si no nos hemos preparado, no vamos a ser humildes ni generosos. Lo ordinario prepara lo extraordinario, una cosa prepara la otra. Por eso al decir “que no se haga mi voluntad sino la tuya…” viene precedida de una vida de preparación y sumisión a sus padres.

Punto 533 La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:
«Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. [...] Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros. [...] Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable. [...] Finalmente, aquí aprendemos también la  lección del trabajo. Nazaret, la casa del "hijo del Artesano": cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente. [...] Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino (Pablo VI, Homilía en el templo de la Anunciación de la Virgen María en Nazaret (5 de enero de 1964).


. En este discurso de Pablo VI se subrayan tres valores que están presentes en la vida oculta de Nazaret: el silencio, la vida familiar y el trabajo. El silencio porque el amor se expresa más con las obras que con las palabras, que nos hayan quedado tan pocas palabras en estos treinta años de su vida nos enseña más por lo que hace que por lo que dice. En este silencio tan prolongado se revela la vida cotidiana, el servicio fiel del día a día. La vida familiar, el hecho de que uno aprende como pasar del yo al nosotros, del niño que dice esto es mío, al sentido comunitario de la familia, al nosotros, y para esto es importante una vida familiar austera y sencilla, lejos de materialismos. Cuanta más sobreabundancia de cosas, más nos apoyamos en las cosas y menos en la familia. Y el trabajo, Jesús es el hijo del carpintero y cuando José muriese, Jesús pasaría a realizar a solas el trabajo de José. Nos enseña a realizar nuestro trabajo con una entrega de amor, con ilusión, con esperanza, con sentido de servicio a los demás.

miércoles, 3 de junio de 2015

Catecismo 529-530. Los Misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús. Los Misterios de la infancia de Jesús II

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Punto 529 La Presentación de Jesús en el Templo (cf. Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13,2.12-13). Con Simeón y Ana, toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos".

. En Lucas 2,22-39 vemos el pasaje del Encuentro como señala la tradición bizantina, de la presentación de Jesús en el templo. Todo varón primogénito será consagrado al Señor. A Simeón, hombre justo y piadoso, le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al mesías del Señor. Ana la profetisa no se apartaba del templo y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel, etc etc, Existe un hecho histórico de la visita de los padres de Jesús al templo para realizar la presentación y el rito de la purificación. Uno cuanto más santo, cuánto más cerca está de Dios, más pecador se siente y al revés cuando uno está más alejado menos consciente, menos pecador se siente. La consciencia del pecado es proporcional a cuánta luz tengo para ver lo que he hecho, si no tengo luz yo no veo ningún pecado y a medida que uno se acerca a Dios uno va conociendo y comprendiendo su pecado.

. Los personajes de Simeón y Ana los encontramos solo en el evangelio de Lucas, ambas figuras según podemos ver con el descubrimiento de los manuscritos del Qumran que eran personajes característicos del ambiente existente, se caracterizaban por una gran fidelidad a la ley y una anhelante espera mesiánica y escatológica. Simeón pertenece a este tipo de ambiente de Israel que espera una llegada inminente del mesías.

.  En Éxodo 13,2, Yahveh le indica a Moisés que le consagre a todo primogénito, ya sean hombres o animales, es decir, había un precepto en el éxodo que mandaba hacer una consagración que es lo que María y José vienen a realizar.  

Punto 530 La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes (cf. Mt 2, 13-18) manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: "Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron"(Jn 1, 11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él (cf. Jn 15, 20). Su vuelta de Egipto (cf. Mt 2, 15) recuerda el éxodo (cf. Os 11, 1) y presenta a Jesús como el liberador definitivo.

. Es en Mateo 2,13-18 donde se narra que “el ángel le dice a José que coja al niño y a su madre y huya a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise porque Herodes va a buscar al niño para matarlo… burlado Herodes, mandó matar a todos los niños menores de dos años… “. No sabemos cuánto tiempo pasaron en Egipto.

. Se ha hecho un estudio sobre la población de la Galilea de aquél tiempo para calcular la dimensión de la matanza de Herodes, y más o menos se calcula que fueron asesinados unos 140-150 niños, a los cuales nosotros veneramos de una forma especial y los llamamos los santos inocentes que son aquellos que murieron en vez de Cristo, aunque luego Cristo murió por todos. Es un intercambio maravilloso en el que decimos Señor daré mi vida por ti porque tú la has dado por mí. Es el misterio que se esconde en los santos inocentes.

. La llegada del mesías se convierte en un rechazo, el rechazo de Herodes que se pensaba que su llegada le iba a hacer sombra, le iba a quitar el puesto. La actitud de Herodes es la contraria a la de Juan Bautista, el que dice que conviene que yo decrezca para que El crezca, mientras que Herodes con su egocentrismo no permite que nadie le haga sombra.


. Jesús desde el principio es perseguido, es un signo de que la luz molesta a las tinieblas. El evangelio de Mateo empieza con la génesis o genealogía de Jesús al igual que en el libro del Génesis capítulo 5,1 se dice: “he aquí el libro de la génesis de Adán”. Mateo hace un paralelismo entre la creación de Adán por parte de Yahveh y la encarnación del verbo, es la creación de una humanidad nueva. La genealogía de Jesús se divide en tres partes y cada una de ellas en 14 generaciones. Mateo toma los nombres de las generaciones del Antiguo Testamento y las divide en tres veces 14, porque nos quiere decir que siendo el numero 7 el número de la plenitud, el 14 es la plena plenitud, y así Mateo nos quiere indicar que el nacimiento de Jesucristo no es algo fortuito perdido en la historia sino que está en el plan que Dios tenía prefigurado. En la genealogía de Jesús, hay parte en dichos antepasados que fueron pecadores, gentiles, prostitutas, Ruth la mohabita que era pagana, Betsabé la mujer de Urías con quién David se unió y cometió ese pecado tan grave, es decir, Jesús se entronca en una genealogía de pecadores, ha conocido de cerca la condición pecadora del hombre. Jesús según la carne sólo es hijo de María y es hijo de David, se entronca con la estirpe de David, por la adopción de José, y esto es importante porque se cumple la profecía de que el mesías nacería de la estirpe de David.