jueves, 7 de mayo de 2015

Catecismo 487-489. …nació de la Virgen María. La predestinación de María

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Punto 487 Lo que la fe católica cree acerca de María se funda en lo que cree acerca de Cristo, pero lo que enseña sobre María ilumina a su vez la fe en Cristo.

. La fe mariana nace de la fe cristológica y nos ayuda a entender mejor la fe en Jesucristo, nosotros no tenemos una fe en la virgen María desconectada de Jesucristo. Hay cuatro dogmas marianos que subrayan un aspecto de Jesucristo: a) la inmaculada concepción no hace sino subrayar el misterio de Cristo redentor, b) la asunción de María a los cielos, subraya el pleno triunfo de la resurrección de Cristo. María es el reflejo inmediato del triunfo de la resurrección de Cristo, no tiene que esperar a que eso acontezca al final de los tiempos porque en ella ya ha acontecido, luego la asunción está totalmente ligada al triunfo de Cristo sobre la muerte, igual que el cuerpo de Cristo no vio la corrupción en el sepulcro, así tampoco el de María porque es el signo de la resurrección final,  c) la virginidad perpetua de María, subraya el corazón esponsal, es esposa del ES. Su corazón estaba plenamente consagrado a Dios. d) santa María madre de Dios, María nos recuerda que Jesús es Dios hecho hombre, subraya el misterio de la encarnación del Dios que se hace hombre. Estos cuatro dogmas subrayan el misterio de Cristo.  

. La mariología en absoluto está desconectada de Cristo, sino que además lo ilumina. Por ejemplo, se extendió el error de que nosotros en el momento en que fallecemos ya hemos resucitado, que lo de esperar la resurrección es una forma de hablar. Mientras que la fe católica dice que al morir se separa el cuerpo y alma, ésta comparece inmediatamente ante Dios y recibe su retribución en el juicio particular y el cuerpo reposa y está esperando la resurrección en el momento de la parusía y entonces el cuerpo resucitado  se unirá a su alma, bien sea en el cielo o en un estado de condenación.  La iglesia habla de la resurrección en un tiempo que está por llegar, dónde los fieles difuntos están en un estado intermedio y donde sus almas están carentes de cuerpo hasta la resurrección final, excepto María que por la asunción a los cielos no ha conocido la corrupción de la carne y ha recibido ya el triunfo pleno de Cristo. La fe en María nos ayuda a entender otros misterios de la fe.

Punto 488 "Dios envió a su Hijo" (Ga 4, 4), pero para "formarle un cuerpo" (cf. Hb 10, 5) quiso la libre cooperación de una criatura. Para eso desde toda la eternidad, Dios escogió para ser la Madre de su Hijo a una hija de Israel, una joven judía de Nazaret en Galilea, a "una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María" (Lc 1, 26-27):
«El Padre de las misericordias quiso que el consentimiento de la que estaba predestinada a ser la Madre precediera a la Encarnación para que, así como una mujer contribuyó a la muerte, así también otra mujer contribuyera a la vida» (LG56; cf. 61).

. Aquí el término principal es el término predestinación, que a veces la utilizamos mal, como algo contrario a la libertad del hombre, con frecuencia la utilizamos como una especie de designio que pretende justificar o quitarnos responsabilidad en cómo hemos utilizado la libertad, por ejemplo como Judas estaba predestinado a traicionar a Jesucristo pues a ver que va a hacer, no tuvo más remedio porque estaba predestinado. El concepto correcto de predestinación no resta nada a la libertad humana, por ejemplo, si uno está predestinado a ser sacerdote, sin embargo tiene que dar su sí, tiene que responder libremente a esa llamada, la palabra predestinación no anula la libertad. La palabra predestinación es que Dios lo conoce todo desde el principio, es omnisciente y tiene planes y designios de amor, cada uno de nosotros tiene una vocación que ha nacido del corazón de Dios que nos ama. Los cristianos somos buscadores de la vocación de Dios, no nos inventamos la vocación sino que la buscamos porque creemos en un misterio de predestinación en el sentido positivo de la palabra. Dios ha pensado en cada uno de nosotros de una manera especial y a lo largo de la vida vamos descubriendo esa vocación.

. María va descubriendo su vocación y nos ayuda a descubrir la nuestra, el hágase de María nos ayuda a descubrir cómo y para qué hemos sido elegidos por Dios. Somos libres y en nuestra libertad Dios nos pide nuestro consentimiento, nuestra implicación, estamos llamados a cooperar con Dios como sujetos activos como es el caso de María.

Punto 489 A lo largo de toda la Antigua Alianza, la misión de María fue preparada por la misión de algunas santas mujeres. Al principio de todo está Eva: a pesar de su desobediencia, recibe la promesa de una descendencia que será vencedora del Maligno (cf. Gn 3, 15) y la de ser la madre de todos los vivientes (cf. Gn 3, 20). En virtud de esta promesa, Sara concibe un hijo a pesar de su edad avanzada (cf. Gn 18, 10-14; 21,1-2). Contra toda expectativa humana, Dios escoge lo que era tenido por impotente y débil (cf. 1 Co 1, 27) para mostrar la fidelidad a su promesa: Ana, la madre de Samuel (cf. 1 S 1), Débora, Rut, Judit, y Ester, y muchas otras mujeres. María "sobresale entre los humildes y los pobres del Señor, que esperan de él con confianza la salvación y la acogen. Finalmente, con ella, excelsa Hija de Sión, después de la larga espera de la promesa, se cumple el plazo y se inaugura el nuevo plan de salvación" (LG55).

. La tradición oriental reconoce a Eva y a Adán como santa Eva y san Adán, aunque hayan sido pecadores, son reconocidos como santos en la tradición oriental y se veneran como tales. La santidad no significa no haber roto un plato durante toda la vida, sino haber completado un proceso de purificación previo.  En Génesis 3.15 “ pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje, él te pisara la cabeza mientras acechas tú su calcañar”, es una promesa de salvación que tiene lugar en el mismo momento en el que sucede el drama del pecado y está hablando que habrá un descendiente de linaje de la mujer que pisará la cabeza, y ese descendiente es Jesucristo. Si representamos a María pisando la cabeza de la serpiente es porque la misericordia de Dios hace que ella sea participe de la victoria de Jesucristo sobre satanás.


.Dios escoge a mujeres débiles, estériles (Sara mujer de Abrahán), para confundir a los sabios y a los fuertes, para llevar adelante su plan de salvación. Así se subraya como el don de Dios es gratuito, que los enviados de Dios no nacen de la carne y de la sangre sino que nacen de Dios, de su voluntad salvífica. María está incluida en el grupo de los humildes y los pobres de Yahveh, que acoge la salvación. Dios a través de María, criatura humilde, ha preparado la llegada de su Hijo.  

martes, 5 de mayo de 2015

Catecismo 484-486. Concebido por obra y gracia del Espíritu Santo…

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Punto 484 La Anunciación a María inaugura "la plenitud de los tiempos"(Ga 4, 4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a aquel en quien habitará "corporalmente la plenitud de la divinidad" (Col 2, 9). La respuesta divina a su "¿cómo será esto, puesto que no conozco varón?" (Lc 1, 34) se dio mediante el poder del Espíritu: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" (Lc 1, 35).

. La Anunciación inaugura la plenitud de los tiempos, en María se culmina el Antiguo Testamento. María es el alma santa que está en actitud de espera y de acogida para la realización del plan de Dios, en María todos los preparativos encuentran su realización plena. A María se le invita a concebir, es decir, Dios pide permiso para entrar y María se la abre. Dios podría haber entrado sin llamar pero pide permiso a María, nos pide nuestra colaboración. María pregunta: cómo será eso si no conozco varón?, pues Dios lo hará, tú confía en la obra que Dios ha preparado. María hace un acto de fe, acoge y colabora con el plan de Dios sin estorbar sin poner obstáculos. María nos enseña a ser dóciles para que Dios encuentre un lugar, un corazón, un alma en el que pueda llevar adelante su obra sin resistencias.

Punto 485 La misión del Espíritu Santo está siempre unida y ordenada a la del Hijo (cf. Jn 16, 14-15). El Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina, él que es "el Señor que da la vida", haciendo que ella conciba al Hijo eterno del Padre en una humanidad tomada de la suya.

. Juan 16,14-15 “Cuando venga El, el espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa pues no hablará por su cuenta sino que hablará lo que oiga y os anunciará lo que ha de venir, Él me dará gloria  porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío, por eso os he dicho recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros”. En este texto nos damos cuenta que la misión de las personas divinas está plenamente conjugada entre ellas, en el momento de la encarnación, el Espíritu Santo interviene enviado por el Padre que está preparando la llegada del Hijo.

. Jesús dijo cuando estaba preparando su ascensión a los cielos que nos enviará el Espíritu Santo para que a nosotros nos fuera educando en la comprensión plena de la revelación de Jesucristo. Somos poco a poco educados y vamos creciendo en la comprensión.

. El Espíritu Santo santifica el seno de María sin dejar que caiga en el pecado. Es llena de gracia porque no había pecado alguno en ella. Luego el ES fecunda las entrañas de María y hace que María conciba sin concurso de varón. El ES no pone en el seno de María un embrión de forma milagrosa sino que ella es fecundada. Dios que crea de la nada, en esta ocasión no crea de la nada sino que crea de las entrañas de una mujer. Así Jesucristo es verdadero hombre porque nace de la Virgen María y es verdadero Dios porque es concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.

Punto 486 El Hijo único del Padre, al ser concebido como hombre en el seno de la Virgen María es "Cristo", es decir, el ungido por el Espíritu Santo (cf. Mt 1, 20; Lc 1, 35), desde el principio de su existencia humana, aunque su manifestación no tuviera lugar sino progresivamente: a los pastores (cf. Lc 2,8-20), a los magos (cf. Mt 2, 1-12), a Juan Bautista (cf. Jn 1, 31-34), a los discípulos (cf. Jn 2, 11). Por tanto, toda la vida de Jesucristo manifestará "cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder" (Hch 10, 38).

. La expresión ungido por el ES alcanza su plenitud en el caso de la concepción. En Mt 1,20 “..lo engendrado en ella es del ES, dará luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús”, aquí el ángel le dice a José que no tema tomar a María como esposa, Dios tiene el plan de que seas el padre protector de la sagrada familia. El ángel anuncia a José que tiene una misión. En Lucas 1.35 “…el ángel le respondió: el ES vendrá sobre ti, el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y será llamado hijo de Dios”.


. En toda la vida de Cristo se va manifestando poco a poco, a los pastores, a los magos, al Bautista, a los discípulos, cómo Dios le ungió con el ES y con poder, cómo es el elegido, el ungido de Dios. Si Jesucristo no hubiese sido el ungido, las palabras y obra que realizó y nos transmitió serían inexplicables. Su origen tan especial, esa concepción virginal de María por obra del ES, es la que explica la forma en que Jesucristo obró, se manifestó, entró en relación con nosotros, como se presentó como revelador del Padre y como dador del ES, el mismo que había fecundado las entrañas de María. 

Catecismo 478. Cómo es hombre del Hijo de Dios. El Corazón del Verbo encarnado

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Punto 478 Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo [...] de aquel amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres" (Pio XII, Enc.Haurietis aquas: DS, 3924; cf. ID. enc. Mystici Corporis: ibíd., 3812).

. Jesús durante su vida, agonía y pasión nos ha conocido a todos y cada uno de nosotros, A la vez que tenía una condición humana que le limitaba, el Padre le revela los datos fundamentales de la redención, y uno de esos datos fundamentales es que como hombre nos conociese a nosotros, nos ha conocido y amado a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros. Cuando Jesús decide entregar su vida también lo hace pensando en mí. Dios nos ha amado con un corazón humano, con una conciencia humana, el amor de Dios se ha hecho concreto en nosotros.

. El corazón de Cristo es un símbolo en el que se subraya que Dios nos ha amado humanamente, y Dios recurre al modo humano de amarnos porque el amor tiende a ponerse al mismo nivel del ser amado, es como el ejemplo del amor de unos padres a un niño, y es la mejor forma de entender ese amor, pues así no tenemos la sensación de pensar que es un amor inalcanzable o incomprensible. Este amor lo que manifiesta es que el primer quehacer del hombre es dejarse amar por Dios, como el primer quehacer de un niño que es dejarse amar por sus padres. Esto a veces no es tan fácil. Por eso es tan importante confiar absolutamente en Dios, abandonarnos en sus manos y colaborar con él.  

. Jesús como hombre responde al Padre con un sí incondicional, el corazón de Jesús es el que ha respondido al Padre diciendo “aquí vengo a hacer tu voluntad”. El corazón de Cristo nos revela el misterio del pecado, es decir, muchas veces nosotros no terminamos de entender como nuestro pecado puede afectar a Dios. Frente a esto el corazón de Cristo se ve herido por nuestros pecados porque Dios es sensible a la respuesta del hombre, nuestra respuesta le afecta.

. El corazón de Cristo es nuestro hogar, el lugar en el que tenemos nuestro descanso, los cristianos tenemos que hacer del Corazón de Cristo nuestro hogar y saber descansar en el nuestras preocupaciones, nuestras inquietudes, etcétera, para quedarnos tranquilos y en paz. Así sabemos confiar en su corazón, aprendemos a abandonarnos en él.

. La devoción al corazón de Cristo nos permite olvidarnos de nosotros mismos, incluso relativizar nuestros problemas, reírnos un poco de nosotros mismos, decir yo todo lo puedo en aquel que me conforta, si Jesús me ha dado lo fundamental, me ha revelado su amor, voy a relativizar los disgustos de la vida, por eso el corazón de Cristo no sólo es nuestra pasión sino también nuestra alegría. Y el corazón de Cristo es también donde aprendemos la obediencia de la fe, que no nos poseemos en propiedad, que Dios piensa en nosotros como instrumentos para la salvación del mundo.


. En resumen el corazón de Cristo es nuestro hogar en el que estamos llamados a descansar, nuestra pasión de nuestra vida, alegría de nuestra vida y modelo de nuestra obediencia.

domingo, 3 de mayo de 2015

Catecismo 474-477. Cómo es hombre del Hijo de Dios. La voluntad humana de Cristo. El verdadero cuerpo de Cristo

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Punto 474 Debido a su unión con la Sabiduría divina en la persona del Verbo encarnado, el conocimiento humano de Cristo gozaba en plenitud de la ciencia de los designios eternos que había venido a revelar (cf. Mc 8,31; 9,31; 10, 33-34; 14,18-20. 26-30). Lo que reconoce ignorar en este campo (cf. Mc 13,32), declara en otro lugar no tener misión de revelarlo (cf.Hch 1, 7).

. Jesús no son dos personas, es una persona, y es una persona divina porque antes de nacer en Belén, antes de encarnarse en la Virgen María preexistía desde toda la eternidad y es un de las personas de la Santísima Trinidad, por lo tanto es una persona divina. Al encarnarse no toma una especie de disfraz de hombre sino que se hace hombre verdaderamente, asume la naturaleza humana. El encarnarse supone asumir la naturaleza humana con todos los condicionantes que tiene, ha asumido la ley humana que limita la divinidad. Dios libremente al hacerse hombre se ha auto limitado, se somete a la ley humana del crecimiento. Al mismo tiempo a esa ley humana a la que estaba sometido, Jesús tenía una intimidad con el Padre que era especial, que no estaba limitada por el crecimiento, con un conocimiento humano revelado por el Padre que ser refería a la redención que Jesús está realizando.

. Jesús predijo en distintos momentos su Pasión, conocía lo que le esperaba como hombre, no solo como Dios. El Padre quiso revelárselo, y Jesucristo es plenamente consciente de que él entrega su vida libre y voluntariamente, no sólo el Padre entrega al Hijo sino que el Hijo entrega libremente su vida por la salvación del mundo.

. Jesús es consciente que Pedro le va a negar tres veces, de que Judas le va a traicionar… es decir, tenía un conocimiento profundo de los acontecimientos de la redención. Lleva a cabo la redención por amor, no era ciego, lo hace libre y consciente.

. En Mc 13,32 nos dice que nadie sabe el momento final de la historia, del día de la parusía, cuando Dios venga a juzgar a vivos y muertos “… Más de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” Al decir “ni el Hijo” entendemos a Jesús como hombre pues como Dios claro que lo sabe, no puede ignorarlo, pero como hombre ese dato no se lo ha revelado el Padre. Y en Hechos 1,7 “…Jesús les dice a los apóstoles: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad”, aquí no dice “a nosotros no nos toca conocer” sino “a vosotros no os toca conocer…”, distingue entre ellos y él, como reconociendo que Jesús tiene un mayor grado de conocimiento que los apóstoles no tienen. En cualquier caso no podemos establecer una línea divisoria exacta entre todo lo que el Padre le reveló a Jesús como hombre y lo que el Padre reveló a Jesús por conveniencia con su misión redentora. Sabemos que existen las dos cosas pero no los límites entre una y otra.    

La voluntad humana de Cristo

Punto 475 De manera paralela, la Iglesia confesó en el sexto Concilio Ecuménico que Cristo posee dos voluntades y dos operaciones naturales, divinas y humanas, no opuestas, sino cooperantes, de forma que el Verbo hecho carne, en su obediencia al Padre, ha querido humanamente todo lo que ha decidido divinamente con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación (cf. Concilio de Constantinopla III, año 681: DS, 556-559). La voluntad humana de Cristo "sigue a su voluntad divina sin hacerle resistencia ni oposición, sino todo lo contrario, estando subordinada a esta voluntad omnipotente" (ibíd., 556).

. Los concilios que expresan nuestra fe en Cristo fueron antes de que tuviese lugar la fractura de la iglesia protestante, anglicana, antes del cisma de oriente, con lo que compartimos la misma fe en Cristo que con las otras confesiones cristianas. Jesucristo es una persona que tiene dos naturalezas, humana y divina, teniendo en cuenta que las facultades de la naturaleza supone tener voluntad y entendimiento, entonces Jesús tiene voluntad humana como hombre y voluntad divina como Dios. Por eso en Jesús hay una lucha interior que consiste en decir un sí como hombre al querer de Dios. Cristo como Dios, que abrace la voluntad del Padre no es tan meritorio porque es imposible lo contrario, pero hacer la voluntad del Padre como hombre sí es meritorio y con su sí redimió al mundo.

El verdadero cuerpo de Cristo

Punto 476 Como el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, el cuerpo de Cristo era limitado (cf. Concilio de Letrán, año 649: DS, 504). Por eso se puede "pintar" la faz humana de Jesús (Ga 3,2). En el séptimo Concilio ecuménico, la Iglesia reconoció que es legítima su representación en imágenes sagradas (Concilio de Nicea II, año 787: DS, 600-603).

. Existió la herejía iconoclasta (romper las imágenes) que rechazaba las imágenes religiosas, sobre todo con el crecimiento del Islam que acusa de idólatras a todos los que tienen imágenes sagradas, en las mezquitas no hay imágenes. La Iglesia reacciona diciendo que las imágenes pueden ser expuestas porque el respeto se lo mostramos a la persona a la que representa, nosotros no veneramos la pintura ni la madera, veneramos la persona que representa.

. Puede ocurrir que exista una veneración insana o supersticiosa de una imagen, pero esto no ocurre por la imagen, que es simple materia, sino por la mala utilización que se hace de la imagen. Un acto de desagravio a una imagen que ha sido profanada no lo hacemos a la materialidad de esa imagen o pintura sino a al acto de ofensa al corazón de Dios. Es una reparación del pecado formal que hay detrás del acto y no una reparación de la materialidad que se ha roto.

Punto 477 Al mismo tiempo, la Iglesia siempre ha admitido que, en el cuerpo de Jesús, Dios "que era invisible en su naturaleza se hace visible" (Misal Romano, Prefacio de Navidad). En efecto, las particularidades individuales del cuerpo de Cristo expresan la persona divina del Hijo de Dios. Él ha hecho suyos los rasgos de su propio cuerpo humano hasta el punto de que, pintados en una imagen sagrada, pueden ser venerados porque el creyente que venera su imagen, "venera a la persona representada en ella" (Concilio de Nicea II: DS, 601).


. Las imágenes que son objetos materiales, bien entendidas, bien utilizadas para sentirnos en presencia de Dios. Dios nos permite entrar en ellas para recordarnos la encarnación de Jesús. Si la encarnación no hubiera tenido lugar, pintar a Jesús sería na herejía y el norma que el mundo musulmán se niegue a hacer imágenes porque no conocen y rechazan la encarnación. Como Dios ha querido encarnarse, hacerse visible, representarse, es normal que nosotros no tenemos ninguna resistencia a pintarlo o representarlo. Lo principal de nuestra espiritualidad es ponernos en presencia de Dios, y las imágenes tienen una pedagogía, nos ayudan, pues nosotros no podemos prescindir de la imaginación. La encarnación ha enriquecido el arte, y en ese sentido el cristianismo se ha desplegado en una riqueza en el arte sin comparación con otras religiones por nuestra fe en la encarnación, porque el invisible se ha hecho visible, y lo material para nosotros también ha pasado a ser revelación desde la que nos introducimos desde lo material en lo invisible, en el amor de Dios que se revela y se encarna.

sábado, 2 de mayo de 2015

Catecismo 470-473. Cómo es hombre del Hijo de Dios. El alma y el conocimiento humano de Cristo

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Punto 470 Puesto que en la unión misteriosa de la Encarnación "la naturaleza humana ha sido asumida, no absorbida" (GS 22, 2), la Iglesia ha llegado a confesar con el correr de los siglos, la plena realidad del alma humana, con sus operaciones de inteligencia y de voluntad, y del cuerpo humano de Cristo. Pero paralelamente, ha tenido que recordar en cada ocasión que la naturaleza humana de Cristo pertenece propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido. Todo lo que es y hace en ella proviene de "uno de la Trinidad". El Hijo de Dios comunica, pues, a su humanidad su propio modo personal de existir en la Trinidad. Así, en su alma como en su cuerpo, Cristo expresa humanamente las costumbres divinas de la Trinidad (cf. Jn 14, 9-10):
«El Hijo de Dios [...] trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado» (GS 22, 2).

. Cómo Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre?. Dios ha asumido la condición humana pero no la ha absorbido. La divinidad es infinita y la humanidad es limitada, la iglesia confiesa la plena realidad del cuerpo humano de Jesucristo con su psicología humana, su voluntad humana, su inteligencia humana, su sensibilidad humana, es decir, su alma humana.

. La persona divina de Jesucristo, que preexistía antes de asumir la naturaleza humana, todo lo que ese hombre Jesús pensó, obró, hizo,… lo hacía el hijo de Dios, lo hacía la persona divina del hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad. La 2ª persona de la Trinidad, Dios verdadero, tiene también sentimientos humanos, y tiene también experiencias humanas porque Jesucristo no son dos personas, es una persona divina, y pasa a tener experiencia humana, a ser hombre y no tener solo condición divina. La humanidad tiene una forma de existir en la Trinidad. En Cristo hay una única persona divina que tiene experiencia humana, pasa a tener una forma de ser humana, es un modo de existir en la Trinidad. En Jesucristo, al ser plenamente hombre, ésta experiencia de qué es ser hombre no es ajena a Dios porque la ha asumido plenamente.

. En Juan 14,9-10 “.. Le dice Jesús a Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí. “, subraya la plena unión que hay entre Cristo y el Padre, el que ha visto a Cristo ha visto al Padre, porqué?, porque está viendo a una persona divina, el  que ve a Jesús no solo ve una humanidad, no, no, está viendo a una persona que es persona divina en su naturaleza humana que es inseparable de la persona que ha asumido, por tanto el que ve a Jesús está viendo al Padre porque las tres personas de la Santísima Trinidad son inseparables.

. El hijo de Dios trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia humana,…. Se hizo uno de nosotros en todo menos en el pecado. El pecado deforma la humanidad.  

El alma y el conocimiento humano de Cristo

Punto 471 Apolinar de Laodicea afirmaba que en Cristo el Verbo había sustituido al alma o al espíritu. Contra este error la Iglesia confesó que el Hijo eterno asumió también un alma racional humana (cf. Dámaso I, Carta a los Obispos Orientales: DS, 149).

. Aquí vemos un error histórico que hizo Apolinar de Laodicea que afirmaba que el Verbo había sustituido al alma, es decir, que como en un hombre hay cuerpo y alma, en Jesús el cuerpo era humano y el alma humana no existía, el lugar del alma lo ocupaba Dios. El hombre tiene esa doble dimensión: corporal y espiritual. La iglesia dijo que Jesucristo no solo tiene cuerpo humano también tiene alma humana, porque de lo contrario Jesucristo sería medio hombre, tendría cuerpo humano y no tendría voluntad humana, psicología humana,… se dice que el alma tiene dos facultades superiores: inteligencia y voluntad. Si Jesús no tiene alma humana entonces no tiene voluntad humana, no tiene pensamiento humano, no tiene sensibilidad humana,… la iglesia rechaza la afirmación de Apolinar.

Punto 472 Este alma humana que el Hijo de Dios asumió está dotada de un verdadero conocimiento humano. Como tal, éste no podía ser de por sí ilimitado: se desenvolvía en las condiciones históricas de su existencia en el espacio y en el tiempo. Por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar "en sabiduría, en estatura y en gracia" (Lc 2, 52) e igualmente adquirir aquello que en la condición humana se adquiere de manera experimental (cf. Mc 6, 38; 8, 27; Jn 11, 34; etc.). Eso correspondía a la realidad de su anonadamiento voluntario en "la condición de esclavo" (Flp 2, 7).

. El que Dios se haya hecho hombre ha supuesto un anonadamiento, es decir, que Dios mismo se ha despojado de lo que es propio de la condición divina, de su infinitud, de su  totalidad, de su omnisciencia…. Jesús se somete al aprendizaje humano, aprendió a hablar, a leer y escribir y a otras experiencias humanas de crecimiento paulatino. Se despojó pero no dejó de ser Dios, renunció a la forma divina y asumió la forma humana que le limita en el modo de ser Dios. Dios en su humildad se ha limitado a la forma humana desprendiéndose de su condición divina.

. Jesús no nació sabiendo, tuvo que recurrir a la experiencia de preguntar como cualquiera de nosotros. Estaba sometido a la ley del conocimiento humano.

Punto 473 Pero, al mismo tiempo, este conocimiento verdaderamente humano del Hijo de Dios expresaba la vida divina de su persona (cf. san Gregorio Magno, carta Sicut aqua: DS, 475).  "El Hijo de Dios conocía todas las cosas; y esto por sí mismo, que se había revestido de la condición humana; no por su naturaleza, sino en cuanto estaba unida al Verbo [...]. La naturaleza humana, en cuanto estaba unida al Verbo, conocida todas las cosas, incluso las divinas, y manifestaba en sí todo lo que conviene a Dios" (san Máximo el Confesor,Quaestiones et dubia, 66: PG 90, 840). Esto sucede ante todo en lo que se refiere al conocimiento íntimo e inmediato que el Hijo de Dios hecho hombre tiene de su Padre (cf. Mc14, 36; Mt 11, 27; Jn 1, 18; 8, 55; etc.). El Hijo, en su conocimiento humano, mostraba también la penetración divina que tenía de los pensamientos secretos del corazón de los hombres (cf Mc 2, 8; Jn 2, 25; 6, 61; etc.).

. Observamos en los evangelios, que aunque Jesús crecía en estatura, en sabiduría,… aprendía los salmos, pero también es cierto que se manifiesta en los evangelios que Jesús tenía un tipo de unión íntima con el Padre. Tenía un conocimiento del Padre que era superior a lo que meramente como hombre podía haber conocido, por ejemplo ese llamarle “Abbá” a Dios padre partía de un conocimiento íntimo entre la humanidad y la divinidad, que superaba el conocimiento humano, o por ejemplo en Mt 11,27 “Mi Padre lo ha puesto todo en mis manos y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera revelárselo”, Jesús habla con un conocimiento connatural del Padre que supera la condición humana.


. Y también esto se nota con mucha claridad en los pasajes del evangelio en los que Jesús llegaba a conocer el pensamiento de los hombres, por ejemplo en Marcos 2,8 “… conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior les dice: porqué pensáis así en vuestros corazones …”, o cuando le dice a la samaritana: “.. dices bien que no tienes marido porque has tenido cinco maridos y el que tienes ahora no es tuyo…” es decir, Jesús conocía el corazón de la samaritana.  

viernes, 1 de mayo de 2015

Catecismo 467-469. Verdadero Dios y verdadero hombre II

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Punto 467 Los monofisitas afirmaban que la naturaleza humana había dejado de existir como tal en Cristo al ser asumida por su persona divina de Hijo de Dios. Enfrentado a esta herejía, el cuarto Concilio Ecuménico, en Calcedonia, confesó en el año 451:
«Siguiendo, pues, a los Santos Padres, enseñamos unánimemente que hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad, y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad, y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4, 15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad; y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la humanidad.
Se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. La diferencia de naturalezas de ningún modo queda suprimida por su unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo sujeto y en una sola persona» (Concilio de Calcedonia; DS, 301-302).

. Los monofisitas (una naturaleza) afirmaban que la naturaleza humana había dejado de existir en Cristo al ser asumida por su persona divina. Decían que si Dios se une a una naturaleza humana, pues ésta naturaleza desaparece. Es como echar una gota de agua en un barril de vino, entonces el agua dónde queda? Queda totalmente disuelta, ya no es agua, es vino. Dicen que si Dios se ha hecho hombre, pues esa humanidad desaparece, se disuelve como el agua. Sin embargo la iglesia no aceptó esto, la humanidad no queda anulada ni absorbida por la divinidad.  

. La Iglesia contesta a esta herejía en el concilio de Calcedonia. Se subraya que no es aceptable que la humanidad de Jesús quede disuelta o anulada al unirse a la divinidad. Es verdadero hombre con verdadero cuerpo y alma humana, Dios se une a una naturaleza humana completa, con cuerpo y alma humana, como la nuestra. Semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Uno puede decir que entonces ya no es tan semejante a nosotros si es “menos en el pecado” pues ya no es verdaderamente hombre. En realidad pecar no es ser hombre sino ensuciar la condición humana. Cristo viene a rescatarnos y a descubrirnos que es ser hombre, porque el pecado deforma la humanidad, no la conforma, el verdadero hombre es el santo, no el pecador.

. Jesús en su conciencia humana no nace sabiendo, tuvo que ir a la escuela a aprender a leer y a escribir, y claro que es el Dios que hizo cielo y tierra, pero al encarnarse se somete a todas las leyes de la humanidad. En cuanto a hombre está sujeto a toda la ley del crecimiento humano. En Lucas 2,40 - 52 se dice: “… el niño por su parte iba creciendo y robusteciéndose lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él…”, “… y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”, es decir, crecía físicamente, en sabiduría humana y en gracia. Dios no puede crecer en gracia pero Jesús en cuanto hombre crece en gracia.

.  Cuando dice:” Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación”, por una parte la naturaleza humana y divina no están separadas, están unidas, no están confundidas. Al misterio de cómo la divinidad se ha unido a la humanidad sin anularla se le llama la unión hipostática. Este proceder de Dios es todo un estilo de cómo hacer las cosas cuando vamos en ayuda de alguien: ayudar sin anular.

Punto 468 Después del Concilio de Calcedonia, algunos concibieron la naturaleza humana de Cristo como una especie de sujeto personal. Contra éstos, el quinto Concilio Ecuménico, en Constantinopla, el año 553 confesó a propósito de Cristo: "No hay más que una sola hipóstasis [o persona] [...] que es nuestro Señor Jesucristo, uno de la Trinidad" (Concilio de Constantinopla II: DS, 424). Por tanto, todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto (cf. ya Concilio de Éfeso: DS, 255), no solamente los milagros sino también los sufrimientos (cf. Concilio de Constantinopla II: DS, 424) y la misma muerte: "El que ha sido crucificado en la carne, nuestro Señor Jesucristo, es verdadero Dios, Señor de la gloria y uno de la Santísima Trinidad" (ibíd., 432).

. Otro error es concebir la naturaleza humana de Cristo como una persona aparte. En el siglo VI las herejías vienen a decir que “si Jesús es hombre, es una persona humana, entonces en Jesús hay dos personas: la persona humana y la persona divina”. La iglesia responde que no hay dos personas, hay una única persona que se ha encarnado. Esto es muy obvio en el evangelio, cuando los discípulos le hablan a Jesús, lo hacen refiriéndose a una única persona.

. Dios es sujeto de las experiencias humanas, sujeto entendido como atribuído a la persona. Dios me entiende también en mis sufrimientos porque Jesús sufre. Jesús comprende mis sufrimientos, ha tenido noches oscuras, sudó sangre en la angustia del huerto de los olivos. En la humanidad de Jesucristo, Dios vivió las propias experiencias que nosotros vivimos de humillaciones, del dolor físico, etc.

Punto 469 La Iglesia confiesa así que Jesús es inseparablemente verdadero Dios y verdadero Hombre. Él es verdaderamente el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, y eso sin dejar de ser Dios, nuestro Señor:
Id quod fuit remansit et quod non fuit assumpsit ("Sin dejar de ser lo que era ha asumido lo que no era"), canta la liturgia romana (Solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, Antífona al «Benedictus»; cf. san León Magno,Sermones 21, 2-3: PL 54, 192). Y la liturgia de san Juan Crisóstomo proclama y canta: "¡Oh Hijo unigénito y Verbo de Dios! Tú que eres inmortal, te dignaste, para salvarnos, tomar carne de la santa Madre de Dios y siempre Virgen María. Tú, Cristo Dios, sin sufrir cambio te hiciste hombre y, en la cruz, con tu muerte venciste la muerte. Tú, Uno de la Santísima Trinidad, glorificado con el Padre y el Santo Espíritu, ¡sálvanos! (Oficio Bizantino de las Horas, Himno O' Monogenés").

. Jesús permaneció en lo que era y asumió lo que no era. Siendo Dios pasó a ser hombre sin dejar de ser Dios. Dios cuando se encarna sin abandonar la divinidad en el cielo. Sin mutación te has hecho hombre y has sido crucificado. Por tu muerte has aplastado la muerte. La encarnación le permite a Dios combatir la muerte y el pecado.


. Cuando fallecemos, en el Antiguo Testamento existía una imagen de que los difuntos están como dormidos en el seol, éste es como una especie de letargo. Esta imagen queda totalmente superada en Jesucristo. Jesús le dice al buen ladrón “hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”, con lo cual la afirmación de fe que hace la iglesia es que en el momento de la muerte cuando se separa el alma del cuerpo, nuestra alma comparece ante Dios en el que llamamos juicio particular y recibe la retribución del cielo, infierno o purgatorio, y la recibe inmediatamente después de la muerte. Al final de los tiempos, en la parusía, cuando Dios venga como juez de vivos y muertos, cuando será la resurrección de los muertos, entonces nuestros cuerpos se unirán a nuestras almas bien sea en el cielo, bien sea en el infierno, y el purgatorio concluye, termina, no existe más allá de la parusía final.   

Catecismo 464-466. Verdadero Dios y verdadero hombre I

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Punto 464 El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. La Iglesia debió defender y aclarar esta verdad de fe durante los primeros siglos frente a unas herejías que la falseaban.

. Jesucristo no es en parte Dios ni en parte hombre, sino verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. La encarnación es un acontecimiento histórico, sucedió hace unos dos mil años, Dios vino a nosotros en un momento determinado de la historia. Se ha ido reflexionando por parte de la Iglesia sobre el acontecimiento de que Dios se haya encarnado, se haya hecho hombre. Ha habido tres tipos de errores a la hora de conjugar como Dios se ha hecho hombre: 1) el error que niega la divinidad de Jesucristo (herejía de Arrio. 2) El error que niega la humanidad de Jesucristo (gnosticos). 3) El error de no conjugar bien que Jesucristo sea verdadero Dios y verdadero hombre (nestorianos) diciendo bien que son dos personas o bien que es medio Dios y medio hombre. Jesucristo es una única persona.

. El Catecismo nos invita a aclarar y responder a las herejías. Normalmente cuando la iglesia establece un dogma lo hace para aclarar una situación, de tal forma que hemos de abandonar la palabra dogma como una imposición irracional, intransigente o intolerante, todo lo contrario. Benedicto XVI decía que los dogmas no son un muro que me impide ver más allá, sino que son una ventana abierta en el muro que me facilita ver más allá.

. La iglesia definió que Jesucristo tenía dos naturalezas (humana y divina), no porque lo empezara a creer cuando lo definió, lo creía desde siempre. Lo definió porque hubo un hereje concreto que hizo una afirmación contraria y entonces hubo que responderle solemnemente, y para eso se reunieron todos los obispos y dar una respuesta. La explicación de la Iglesia no es algo banal ni superficial, porque a todos nos importa saber quién es Jesucristo.                

Punto 465 Las primeras herejías negaron menos la divinidad de Jesucristo que su humanidad verdadera (docetismo gnóstico). Desde la época apostólica la fe cristiana insistió en la verdadera encarnación del Hijo de Dios, "venido en la carne" (cf. 1 Jn 4, 2-3; 2 Jn 7). Pero desde el siglo III, la Iglesia tuvo que afirmar frente a Pablo de Samosata, en un Concilio reunido en Antioquía, que Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza y no por adopción. El primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325, confesó en su Credo que el Hijo de Dios es «engendrado, no creado, "de la misma substancia" [en griego homousion] que el Padre» y condenó a Arrio que afirmaba que "el Hijo de Dios salió de la nada" (Concilio de Nicea I: DS 130) y que sería "de una substancia distinta de la del Padre" (Ibíd., 126).

. Las primeras herejías negaban la humanidad de Cristo. A finales del siglo primero ya rondaban este tipo de herejías ante las que los mismos apóstoles estaban alertas, en 1 Juan 4,2-3 “…Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; es el anticristo,…”, es decir, el propio Nuevo Testamento empieza a responder a estas primeras herejías que le daban al cuerpo de Cristo un significado de apariencia (docetismo), como si su cuerpo no fuera un cuerpo humano sino que fuera algo aparente, una especie de energía que se visualiza en apariencia humana. Frente a esto el dogma de la Iglesia utilizó la palabra “carne”, es decir, que se encarnó. El que en el Credo digamos “creo en la resurrección de la carne” es para contestar a este tipo de herejías gnósticas que todo pretenden espiritualizarlo y desencarnarlo, como si Jesús no fuese hijo de María.

. En el siglo III la iglesia tuvo que afirmar que Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza y no por adopción, estamos ante la herejía que niega la divinidad de Cristo. Pablo de Samosata venía a decir que Cristo fue adoptado por Dios, cuando somos nosotros los que hemos sido adoptados por la gracia, pero Cristo no es un hijo adoptado, es el hijo natural de Dios Padre. Arrio negó la divinidad de Jesucristo diciendo que salió de la nada o que fue creado como nosotros. Le contestamos a esta herejía en el credo diciendo que “fue engendrado no creado de la misma naturaleza que el Padre”. Jesucristo, no hubo un tiempo que no existía, es eterno como el Padre. Cristo es eterno, sí ha comenzado a tener una condición humana al encarnarse, pero es que es eterno. Esta es la respuesta que se le da a Arrio.

Punto 466 La herejía nestoriana veía en Cristo una persona humana junto a la persona divina del Hijo de Dios. Frente a ella san Cirilo de Alejandría y el tercer Concilio Ecuménico reunido en Efeso, en el año 431, confesaron que "el Verbo, al unirse en su persona a una carne animada por un alma racional, se hizo hombre" (Concilio de Efeso: DS, 250). La humanidad de Cristo no tiene más sujeto que la persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido y hecho suya desde su concepción. Por eso el concilio de Efeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno: "Madre de Dios, no porque el Verbo de Dios haya tomado de ella su naturaleza divina, sino porque es de ella, de quien tiene el cuerpo sagrado dotado de un alma racional [...] unido a la persona del Verbo, de quien se dice que el Verbo nació según la carne" (DS 251).

. El tercer tipo de error es el que no resuelve las dos realidades de ser verdadero Dios y verdadero hombre. Nestorio enseñaba que en Jesús hay dos personas en lugar de una persona con dos naturalezas. Al haber dos personas según Nestorio se dice que María era medio madre de Jesús. San Cirilo combate esta herejía de Nestorio, convocándose el tercer concilio ecuménico en Efeso.

. Vemos que cuando Jesús se pierde en el templo y después María y José le buscan angustiados, y le encuentran, y Jesús les dice esa frase misteriosa: “porqué me buscabais, no sabéis que tenía que estar en la casa de mi Padre?”… y les está dando un pequeño recordatorio de que su padre natural no es José, sino que es Dios Padre. En Jesucristo no hay dos personas, hay una persona divina que se ha encarnado, que se ha hecho hombre no tomando apariencia humana, sino siendo hombre plenamente. En Jesús hay dos voluntades, dos naturalezas: humana y divina, pero en Jesús no hay dos personas, es una persona la que existía desde siempre. Frente a estas herejías que hablaban de Jesús como medio Dios o medio hombre, confesar a María como madre de Dios nos ayuda a comprender que Jesús es una sola persona, es madre de la persona porque no se es madre de la cosa sino madre de la persona. María nos ayuda a entender quién es Jesucristo. María es camino para conocer a Jesucristo, y Jesucristo es camino para conocer al Padre.


. Las herejías nacen siempre de una tentación que hace que desde nuestra corta lógica humana tengamos la dificultad de encajar el misterio de Dios.