domingo, 28 de agosto de 2016

Catecismo 897-899. Los fieles cristianos laicos. La vocación de los laicos

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 897 "Por laicos se entiende aquí a todos los cristianos, excepto los miembros del orden sagrado y del estado religioso reconocido en la Iglesia. Son, pues, los cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el Pueblo de Dios y que participan a su manera de las funciones de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo" (LG 31).

. En el Nuevo Testamento no aparece nunca el término “laicos” para designar a los fieles cristianos. En la comunidad cristiana, a lo que hoy llamamos laicos, se les llama los discípulos o los hermanos, en la Biblia se emplea el término laos, que es pueblo, para designar al pueblo de Dios en oposición a los gentiles. El témino laico podría designar simplemente a un mimebro de ese pueblo elegido por Dios sin más especificaciones. En griego, el término de laos significa más bien al pueblo en diferenciación con la clase dirigente y de aquí ha venido el término de laico, es decir, el pueblo diferenciado de la jerarquía. Los laicos son los que no son la jerarquía o los que no forman parte del estado religioso o consagrado. Solemos utilizar la palabra laico o seglar de forma equivalente, son todos aquellos bautizados en Cristo que tienen esa misión sacerdotal, profética y real, tal y como fueron bautizados y que no han sido incorporados a la jerarquía de la iglesia o al estado de consagración religiosa.

Punto 898 "Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios [...] A ellos de manera especial corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que están estrechamente unidos, de tal manera que éstas lleguen a ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y Redentor" (LG 31).

. La vocación del laico es cristificar el mundo, es llevar a Cristo a todos los lugares, que no haya ninguna realidad temporal que no esté cristificada. El gran peligro que tendríamos si no existiese la vocación laical, la vocación de lo seglares, sería el que hubiese como una especie de oposición entre lo sagrado que serían los signos sagrados que la jerarquía hace en la celebración de los sacramentos, en lo religioso, lo santo, todo aquello que está ligado al culto, a la liturgia; y todo el resto sería como lo mundano, lo que no es de Cristo, y esa oposición no es correcta porque todo es de Cristo. Lo propio de la vocación laical es que una familia este viviendo una vocación según Dios, un trabajador lo haga para gloria de Dios y al servicio de Dios, que un medico o un enfermero por ejemplo, realice su vocación como haciendo presente a Cristo en ella, es decir, llevar a Cristo hasta los últimos rincones de la vida. La vida espiritual no es una vida distinta a la vida mundanal, la vida espiritual es la misma del mundo pero vivida en el espíritu de Cristo. De lo contrario tenemos el peligro de vivir en una especie de dualismo entre el mundo creado por Cristo y lo religioso. Lo específico del laico es impregnar el mundo de Jesucristo.

Punto 899 La iniciativa de los cristianos laicos es particularmente necesaria cuando se trata de descubrir o de idear los medios para que las exigencias de la doctrina y de la vida cristianas impregnen las realidades sociales, políticas y económicas. Esta iniciativa es un elemento normal de la vida de la Iglesia:
«Los fieles laicos se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad. Por tanto ellos, especialmente, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra bajo la guía del jefe común, el Romano Pontífice, y de los Obispos en comunión con él. Ellos son la Iglesia» (Pío XII, Discurso a los cardenales recién creados, 20 de febrero de 1946; citado por Juan Pablo II en CL 9).

. Los laicos no solo pertenecen a la iglesia sino que son iglesia, no son “clientes” de la iglesia, son la iglesia. No es venir a pedir un servicio a la iglesia como el matrimonio o el bautismo y luego se van, eso es no tener conciencia de ser iglesia sino tener conciencia de ser clientes. Es iniciativa de los laicos el descubrir los medios para llevar a Cristo al mundo, no es propio de la iglesia jerárquica llevar esos medios concretos como por ejemplo de soluciones políticas, sino ser los seglares desde la inspiración del Espíritu Santo y bajo las directrices magisteriales de la iglesia los que tienen que ver los caminos concretos de como llevar a Cristo al mundo. La jerarquía da unos principios pero son los laicos bajo la inspiración del Espíritu Santo los que descienden para ver el medio concreto de realización. Por ejemplo, en el reparto del agua, la iglesia puede hablar de un principio de solidaridad en dicho reparto y el laico será el que proponga un plan hidráulico que solucione el reparto del agua o cuantas desalinizadores hacen falta, o que trasvases son necesarios, etecétera.


. Incluso, a los sacerdotes se les prohíbe participar en política, se les prohíbe pertenecer a un partido político pero a un laico no, todo lo contrario se le anima a impregnar la política de Cristo. El laico ha de meterse en el mundo: en la asociación de vecinos, en la APA del colegio…, es decir, en todos los aspectos para cristificarlos. Un laico comprometido no es sólo estar metido todo el día en la iglesia como haciendo la función del sacristán sino llevar a Cristo al mundo. De la misma manera, lo propio del sacerdote comprometido no es meterse en las cosas mundanas como la política, sindicatos, etc que no le pertenecen. A veces nos equivocamos y los sacerdotes juegan a ser seglares y viceversa, y esto es un error muy grande en la configuración vocacional de cada uno. En la iglesia primitiva, que era una iglesia martirial, la diferencia estaba entre ser cristiano o no serlo, no se subrayaba tanto ser laico o ser sacerdote. En la medida en la que terminan las persecuciones contra la iglesia, entra el tiempo de cristiandad, y comienza a subrayarse en exceso la diferencia entre jerarquía y laicado, y esta diferencia se ha ido reduciendo a lo largo del tiempo y culmina en el Concilio Vaticano II donde se redescubre la vocación común a la santidad de todos para que no haya nada que esté sustraído a Cristo, todo está llamado a ser impregando de Cristo. No consideremos por lo tanto insignificante nada de lo que tenemos entre manos, porque todo es de Cristo y está llamado a ser cristificado, a ser rescatado del desorden que el pecado original ha introducido en el mundo.  

jueves, 21 de julio de 2016

Catecismo 894-896. La constitución jerárquica de la Iglesia. La misión de gobernar

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 894 "Los obispos, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las Iglesias particulares que se les han confiado, no sólo con sus proyectos, con sus consejos y con ejemplos, sino también con su autoridad y potestad sagrada "(LG 27), que deben, no obstante, ejercer para edificar con espíritu de servicio que es el de su Maestro (cf. Lc 22, 26-27).

. A los obispos se les llama vicarios y legados de Cristo entendiendo vicario no como alguien que sustituye a otro pues Cristo es insustituible sino que hace visible a Cristo, el obispo visibiliza a Cristo, lo hace patente a nuestros ojos. El gobierno de cada obispo en cada diócesis particular tiene medios humanos y medios sobrenaturales, los medios humanos son los proyectos pastorales que hace el obispo en función de lo que considera las necesidades principales de la diócesis, el obispo hace los proyectos para incidir en determinados campos que considera como necesidades principales. Los proyectos los hace el obispo aconsejado con otro medio humano que es un equipo del que se rodea a los que se llama consejos de gobierno, sin embargo la autoridad, quien decide y la responsabilidad ante Jesucristo de las decisiones es del obispo. Otro medio humano es el de los ejemplos, el ejemplo de vida con el que un obispo gobierna una diócesis. Los medios sobrenaturales es que el obispo tiene una autoridad y potestad sagrada, es decir, tiene una gracia de estado, su vocación concreta de ser pastor y de deber gobernar un rebaño tiene también una luz especial del Espíritu Santo para ello, y no en virtud de que él sea el más inteligente. Esa gracia de estado no les hace infalibles pero si les da una gracia ante la que tenemos que tener una prontitud para la obediencia y un acto de confianza en esa obediencia filial hacia un obispo.

. Los obispos deben ejercitar esta forma de gobierno con espíritu de servicio, en Lucas 22,26-27: “El les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar Bienhechores; pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve. Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.” Jesús nos dice que gobernar es servir, ser el primero de la mesa es ser el servidor, por eso Jesús quiso hacer el signo de lavar los pies a todos, quiso dar a entender que gobernar es servir, y por eso los obispos gobiernan de esta forma su diócesis, siendo el primer servidor. La vida de un obispo cualquiera que la conozca un poco de cerca y ve cuál es su agenda con un horario absolutamente comprimido en el que tiene que atender a montones de necesidades y uno se da cuenta de su entrega, desprendimiento y servicio a la comunidad. Un ejemplo lo vemos en el pontificado de Juan Pablo II, donde vemos como se ha purificado la imagen que el pueblo tenía de lo que es la jerarquía, y así con este ejemplo hemos entendido mucho mejor que la jerarquía es puro servicio. Al comienzo de su papado, la gente poco eclesial decía “cómo vive el Papa viajando por todo el mundo”, luego la gente veía ese ritmo de entrega y la gente iba callando hasta que al final de su papado la gente decía absolutamente lo contrario “deberían dejarle descansar, esto es cruel en un hombre de esa edad debería descansar…”, es decir, la gente pasó de tener un concepto de que eso de gobernar era viajar y pasarlo bien a tener un concepto de que era ya demasiado sacrificio. Juan Pablo II hizo un gran servicio a la iglesia en su entrega sacrificada cuando entendió que se gobierna sirviendo. Realmente no somos conscientes de la entrega sacrificada que supone el gobierno de la iglesia, no tenemos ni idea de la desapropiación de uno mismo. Pidamos la gracia para nuestros pastores, la gracia de la entrega de sus vidas.   

Punto 895 "Esta potestad, que desempeñan personalmente en nombre de Cristo, es propia, ordinaria e inmediata. Su ejercicio, sin embargo, está regulado en último término por la suprema autoridad de la Iglesia "(LG 27). Pero no se debe considerar a los obispos como vicarios del Romano Pontífice, cuya autoridad ordinaria e inmediata sobre toda la Iglesia no anula la de ellos, sino que, al contrario, la confirma y tutela. Esta autoridad debe ejercerse en comunión con toda la Iglesia bajo la guía del Romano Pontífice.

. La potestad sacramental que desempeñan en virtud del sacramento del orden recibido en primer grado cuando es el obispo, recibido en segundo grado cuando es el sacerdote, esa potestad se recibe por el propio sacramento. El ejercicio de la potestad, es decir, lo que se llama la jurisdicción viene dada por el Papa porque el Papa elige o confirma la elección de un obispo para una diócesis.

. La potestad que viene por el sacramento de Cristo es propia, es decir, no es en nombre de otra persona, es Jesucristo quien llama a cada obispo. Es ordinaria, es decir, que el obispo no es un delegado del Papa, el obispo está directamente elegido por Cristo, y es inmediata, es decir, sin una persona interpuesta, sin un supervisor al lado del obispo. El obispo gobierna la diócesis de forma inmediata sin tener que estar pidiendo permisos para cada cosa en el momento de gobernar. Esta autoridad la tiene que ejercer en comunión con toda la iglesia bajo la guía del Papa. Los obispos no son funcionarios del Papa, no son representantes del Papa, no son delegados del Papa, porque tienen una potestad directa recibida de Jesucristo. El Papa es como obispo de todo el mundo porque tiene potestad directa, ordinaria e inmediata sobre toda la iglesia, es decir en cada diócesis hay como dos obispos el Papa y el obispo ordinario del lugar. Y una autoridad no anula la otra sino que se ejerce en comunión bajo la guía del Papa.

Punto 896 El Buen Pastor será el modelo y la "forma" de la misión pastoral del obispo. Consciente de sus propias debilidades, el obispo "puede disculpar a los ignorantes y extraviados. No debe negarse nunca a escuchar a sus súbditos, a los que cuida como verdaderos hijos [...] Los fieles, por su parte, deben estar unidos a su obispo como la Iglesia a Cristo y como Jesucristo al Padre" (LG 27):
«Obedeced todos al obispo como Jesucristo a su Padre, y al presbiterio como a los Apóstoles; en cuanto a los diáconos, respetadlos como a la ley de Dios. Que nadie haga al margen del obispo nada en lo que atañe a la Iglesia (San Ignacio de Antioquía, obispo de los primeros siglos, Epistula ad Smyrnaeos 8,1)


. Jesucristo Buen Pastor es el modelo y la forma de la misión pastoral del obispo, el obispo se conforma a Jesucristo, toma su forma y estilo. El obispo en su ejercicio tiene que hacer suyo lo que nos dice san Agustín: en lo esencial unidad, en lo dudoso la libertad y en todo caridad.

martes, 19 de julio de 2016

Catecismo 891-892. La constitución jerárquica de la Iglesia. La misión de enseñar II

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 891 "El Romano Pontífice, cabeza del colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral [...] La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el sucesor de Pedro", sobre todo en un Concilio Ecuménico (LG 25; cf. Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar "como revelado por Dios para ser creído" (DV 10) y como enseñanza de Cristo, "hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe" (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf. LG 25).

Punto 892 La asistencia divina es también concedida a los sucesores de los apóstoles, cuando enseñan en comunión con el sucesor de Pedro (y, de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia), aunque, sin llegar a una definición infalible y sin pronunciarse de una "manera definitiva", proponen, en el ejercicio del magisterio ordinario, una enseñanza que conduce a una mejor inteligencia de la Revelación en materia de fe y de costumbres. A esta enseñanza ordinaria, los fieles deben "adherirse con espíritu de obediencia religiosa" (LG 25) que, aunque distinto del asentimiento de la fe, es una prolongación de él.

. Se hace la distinción entre el magisterio ordinario y extraordinario, el primero u ordinario es el que hace referencia a la predicación ordinaria de un obispo y el segundo o extraordinario hace referencia a cuando en pocas ocasiones o en momentos solemnes el Papa habla pretendiendo definir un dogma o los obispos en un concilio definen una materia de fe. El obispo ejerce su magisterio ordinario mediante la predicación, la catequesis, las cartas pastorales y tiene la autoridad y responsabilidad en lo que toca a la enseñanza cristiana en su diócesis. Tiene la responsabilidad de llamar la atención a un sacerdote o a un teólogo que se ha pronunciado de manera contraria a lo que es la enseñanza de la iglesia. Tiene la misión de preocuparse por qué tipo de enseñanza se está dando en las parroquias, por qué tipo de materiales, si son conformes a la doctrina de la fe….tiene por tanto la encomienda de cuidar de la fe de sus feligreses. Este magisterio se le llama auténtico pero no es infalible. Los fieles tienen obligación de adherirse a la doctrina de este magisterio con espíritu de obediencia religiosa. Sin embargo, un cristiano tiene obligación de adherirse a un dogma con la obediencia propia de la fe, como la fe de María cuando se adhiere a la llamada del Señor. En la enseñanza no infalible, pero sí autentica de un obispo tiene que haber una adhesión con espíritu de obediencia religiosa, no es tanto como la obediencia de fe. Cuando el obispo habla de otras cuestiones diferentes a la fe y la moral ya no estamos hablando de magisterio sino del pensamiento particular del obispo al cual no hay porque adherirse.

. El motivo de la obediencia es un motivo religioso, de fe, es caer en cuenta que Cristo sigue presente en la iglesia y que Cristo sigue enseñando y que ha encomendado a sus apóstoles y sus sucesores los obispo la tarea de enseñar. No es un motivo de organización humana como si pudiera pasar en los mandos de un ejército.

. El Papa predica, enseña por medio de encíclicas, motu propios, alocuciones,…. hay distintos niveles a través de los que el Papa enseña, siendo la encíclica el medio más importante. Las encíclicas comenzaron con Gregorio XVI y se han hecho un medio muy frecuente y popular en nuestros días. Se trata de un magisterio auténtico pero no infalible siendo necesario estudiar la intención que el Papa tiene al enseñar una doctrina.

. Otro magisterio ordinario es el de los obispos dispersos por el mundo que puede llegar a ser infalible cuando enseñan todos ellos una misma doctrina unida al Papa. Es decir, que también puede haber magisterio ordinario que sea infalible, aunque el magisterio extraordinario siempre es infalible. Hay asuntos que son infalibles aunque no sean un dogma como por ejemplo la doctrina sobre la resurrección de Jesucristo pues nunca ha hecho falta promulgar ese dogma, pero la iglesia siempre lo ha creído de una forma infalible. Igual que este Catecismo que se enseña por todos los obispos del mundo en sus diócesis en comunión con el Papa, esto quiere decir que aunque no sea un dogma de fe, tiene una doctrina infalible.

. El objeto del magisterio versa sobre la fe y la moral, sobre verdades que están formalmente reveladas en la escritura y en la tradición y sobre conclusiones necesarias de las mismas. Por ejemplo decir que María esté asunta a los cielos en cuerpo y alma se deduce al decir que si María no tuvo pecado, no sería lógico que cargara con la consecuencia del pecado que era la corrupción del cuerpo, es decir, el objeto del magisterio se centra también en las consecuencias  directas aunque no están expresamente en la Biblia.


. No debemos confundir el don de la infalibilidad con las definiciones dogmáticas, es decir, las definiciones dogmáticas son pocas, afortunadamente pocas veces ha hecho falta que la iglesia salga a la palestra para hacer frente a herejías u otras situaciones parecidas, pero la doctrina infalible es mucho más extensa que los pocos dogmas de fe que a lo largo de la historia ha hecho falta promulgar.


Catecismo 893. La constitución jerárquica de la Iglesia. La misión de santificar

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo 


Punto 893 El obispo "es el administrador de la gracia del sumo sacerdocio" (LG 26), en particular en la Eucaristía que él mismo ofrece, o cuya oblación asegura por medio de los presbíteros, sus colaboradores. Porque la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia particular. El obispo y los presbíteros santifican la Iglesia con su oración y su trabajo, por medio del ministerio de la palabra y de los sacramentos. La santifican con su ejemplo, "no tiranizando a los que os ha tocado cuidar, sino siendo modelos de la grey" (1 P 5, 3). Así es como llegan "a la vida eterna junto con el rebaño que les fue confiado"(LG 26).

. El obispo es el administrador, es decir, el que administra no es dueño, Jesús puso en manos de la iglesia unos medios de santificación y la iglesia los administra. Los sacramentos que Jesús puso en manos de la iglesia, ésta no se siente dueña de ella, la iglesia los administra con un respeto sumo de todos y cada uno de los signos que vienen de Jesús o que vienen de la tradición, hay un cuidado exquisito por parte de la iglesia en no pretender cambiar a nuestro gusto o parecer los distintos sacramentos. El que administra es aquél que cuida. La iglesia tiene sumo cuidado en la celebración de los sacramentos, y cuando en algún momento algún sacramento entra en crisis, se tiene la tentación de olvidarlo o pretender cambiar la esencia del mismo, como hacer una reconfiguración del sacramento conforme a la mentalidad cultural del momento, pero nosotros no somos quién para cambiar el depósito confiado de Cristo. Por lo tanto, la iglesia no es dueña sino servidora de los medios de santificación, somos administradores. Esto es clave para responder a un mundo que a veces dice “porqué la iglesia no cambia esto o lo otro?” y la respuesta es que no cambia esto porque proviene de Jesucristo y lo que proviene de Jesucristo nosotros no somos quienes para cambiarlo. La iglesia no se siente con autoridad para cambiar nada que proviene de Jesucristo.

. El mayor medio de santificación que tenemos es la eucaristía, lo mejor que podemos ofrecer por ejemplo para justificar a un difunto de nuestra familia es ofrecer la eucaristía por él, el mejor medio que tenemos para glorificar a Dios y darle gracias es ofrecer la eucaristía. La eucaristía es la oración perfecta. La tradición de la iglesia nos enseña que la celebración de la eucaristía presidida por el obispo constituye la fuente principal de la vida cristiana, y en la medida en que la celebración de una sola eucaristía fue insuficiente porque iba creciendo la iglesia y era imposible que todo el mundo asistiese a la eucaristía presidida por el obispo, se recurrió a la ayuda de los presbíteros. Ha quedado en la liturgia eucarística un signo que se llama “la comixtion” que es el momento en que el sacerdote parte la sagrada hostia en dos partes y una pequeña parte de ella la deposita en el cáliz mientras que pronuncia unas palabras en voz baja diciendo “el cuerpo y la sangre de nuestro señor Jesucristo unidos en este cáliz sean para nosotros alimento de vida eterna”. En la liturgia primitiva había hasta tres momentos en que se hacía este signo. Uno de los significados que tenía esta comixtion es que san Ireneo relataba que el Papa enviaba un pequeño trocito de la eucaristía al resto de los obispos porque la eucaristía es el sacramento de la unidad y manifestaba simbólicamente la unidad de las distintas iglesias con el Papa. Y cada obispo la enviaba a cada sacerdote.

. También el obispo y los presbíteros santifican a la iglesia con su oración y su trabajo. Los obispos y sacerdotes en su ordenación se les pide la promesa del rezo de la liturgia de las horas: laudes, hora intermedia, vísperas, completas y oficio de lectura, es decir, su quehacer es rezar por el pueblo, por las almas encomendadas, una de las funciones principales del sacerdote es rezar por el pueblo. La oración de ese sacerdote es una oración de intercesión ante el Padre, es como la imagen de Moisés cuando pide por el pueblo. El sacerdote es un hombre orante a imagen de Jesucristo, y la entroncamos con lo que nos dice especialmente san Lucas que Jesús se retiraba a orar con frecuencia. Uno de los peligros principales de los sacerdotes es el emplear su tiempo principal hablando a los hombres de Dios y no tener tiempo para hablar a Dios de los hombres. Es el peligro del camarero, que es aquél que sale de la cocina con una bandeja llena de canapés donde todo el mundo va cogiendo y se vuelve a la cocina sin haber probado nada, que puede morir de hambre repartiendo comida, y ciertamente los fieles han de orar por el sacerdote para que sea también un hombre de oración y para que no caiga en el peligro del activismo, viviendo siempre entre las cosas de Dios pero sin encontrar tiempos explícitos profundos para estar con Jesús de tú a tú. Lo que tiene de básico la santificación del sacerdote es la celebración de la eucaristía y la oración por el pueblo encomendado.

. 1ª Pedro 5,2-3 “Apacentad la grey de Dios que os está encomendada, vigilando, no forzados, sino voluntariamente, según Dios; no por mezquino afán de ganancia, sino de corazón; no tiranizando a los que os ha tocado cuidar, sino siendo modelos de la grey”, cuando uno cuida del rebaño encomendado no es que sea un oficio o una especie de acción asalariada, sino todo lo contrario, es el ser del sacerdote que voluntariamente, vocacionalmente hace lo que sale de su corazón que es lo que Cristo ha puesto en dicho corazón. El sacerdote es pastor en todo momento y en toda circunstancia.

. El obispo tiene una tarea clave en la supervisión de la administración de todos los sacramentos, al principio era el obispo el que celebraba el sacramento del bautismo pero cuando la iglesia se fue extendiendo ya era imposible que el obispo celebrase todos los bautismos y se encomendó a los presbíteros el sacramento del bautismo pero se reservaba para el obispo la imposición de las manos al salir de la piscina bautismal y es aquí cuando se desdobla el bautismo de la confirmación. En un tiempo el bautismo y la confirmación eran celebrados por el obispo en un mismo momento y cuando los sacerdotes comienzan a bautizar, se le reserva al obispo cuando venga o cuando pase por esa comunidad la imposición de las manos a la salida de la piscina bautismal. También por ejemplo al obispo, le corresponde la supervisión del sacramento del perdón de los pecados, le corresponde dar a los sacerdotes la facultad de perdonar los pecados o de retirarles esa facultad. El obispo tiene pues la tarea de cuidar que se celebren bien los sacramentos, de llamar la atención cuando se celebren mal, etcétera. Todos los sacerdotes celebran los sacramentos unidos al obispo.

viernes, 13 de mayo de 2016

Catecismo 888-890. La constitución jerárquica de la Iglesia. La misión de enseñar I

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 888 Los obispos con los presbíteros, sus colaboradores, "tienen como primer deber el anunciar a todos el Evangelio de Dios" (PO 4), según la orden del Señor (cf. Mc 16, 15). Son "los heraldos del Evangelio que llevan nuevos discípulos a Cristo. Son también los maestros auténticos, por estar dotados de la autoridad de Cristo" (LG 25).


. Los tres oficios pastorales o triple función del Papa, los obispos y los presbíteros son enseñar, gobernar y santificar. La misión confiada por Cristo a los apóstoles y a sus sucesores está garantizada por la promesa del Espíritu Santo que Cristo envió a los suyos en Pentecostés. Esta misión se concreta en esa triple función. La misión de enseñar implica que para poder enseñar hay que poseer la verdad que Cristo ha puesto en manos de la iglesia. Esta misión de enseñar ha sido la que más escándalo ha supuesto porque muchas personas han visto en la iglesia una especie de supuesta imagen soberbia que se cree poseedora de la verdad. En nuestra cultura se pone todo en duda, dudas que pueden ser buenas para purificarse y aprender a confiar en Dios. Lo malo es cuando la duda se convierte en un estado de vida, a veces es cómodo dudar de todo, pues el que duda de todo no se compromete a nada y se queda en el sitio más cómodo. En nuestra cultura, pone nervioso el hecho de que exista una iglesia maestra de la verdad, una iglesia en la que Cristo ha puesto su verdad en su mano para enseñarla y proclamarla. Esto pone nervioso y en seguida se ataca a la iglesia como prepotente que te saca de la comodidad. Cuando todo es relativo, cuando todo depende, cuando no queremos conocer la verdad, podemos estar cómodos en la duda. Sin embargo no hemos sido creados para vivir en la tiniebla sino para ir conociendo y descubriendo la verdad hasta que lleguemos a gozar de la verdad plena en el cielo.

. Marcos 16,15: “y les dijo: id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación, el que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea se condenará”. Jesús nos hace referencia a la enseñanza, el que acepte la enseñanza se salvará y el que rechace la enseñanza de esa iglesia está rechazando a Cristo mismo. La autoridad de enseñar no es que la tenga la iglesia, es que la tiene Cristo en su iglesia. La iglesia no tendría esa autoridad si Cristo no habitase en ella.   

Punto 889 Para mantener a la Iglesia en la pureza de la fe transmitida por los apóstoles, Cristo, que es la Verdad, quiso conferir a su Iglesia una participación en su propia infalibilidad. Por medio del "sentido sobrenatural de la fe", el Pueblo de Dios "se une indefectiblemente a la fe", bajo la guía del Magisterio vivo de la Iglesia (cf. LG 12; DV 10).

. El magisterio de enseñanza está al servicio de la palabra, es algo querido por Cristo. Jesús nos dijo “la verdad os hará libres”, por tanto el Señor nos quiere libres y nos pone un medio para enseñarnos la verdad dándole a la iglesia la capacidad de enseñar y proclamar su palabra. Quien vive en el error no es libre, es esclavo de muchas confusiones, esclavo de la oscuridad.

. Indefectibilidad significa que la iglesia permanecerá en pie hasta la llegada del Señor al final de los tiempos. Esto lo vemos por ejemplo en Mateo 28,19-20 “Id, pues, y haced mis discípulos a todos los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, es decir, hay una garantía, una promesa de que Jesús va a estar con la iglesia hasta el fin de los tiempos. No digamos nada cuando le promete a Pedro “las puertas del infierno no derrotarán a esta iglesia”, es otra promesa de indefectibilidad, de que la iglesia va a permanecer firme. Otra garantía la tenemos en Juan 14,16 “Y yo pediré al Padre que os envíe otro defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con vosotrosA esto se llama indefectibilidad, que el Señor ha prometido que la iglesia permanecerá a pesar de enemigos, luchas, heridas, avatares, hasta el final de los tiempos.

. La infalibilidad hace referencia a la asistencia del Espíritu Santo para que no caigamos en el error. El Señor no ha permitido que sus hijos permanezcan en el error, es una consecuencia lógica del amor de Cristo que se desposó con su iglesia, cuando se ama, el amor no tolera el error, no tolera vivir en la oscuridad y por lo tanto la prerrogativa de infalibilidad solamente se puede entender por un don del amor de Cristo hacia su iglesia y de Dios Padre hacia sus hijos.    

Punto 890 La misión del Magisterio está ligada al carácter definitivo de la Alianza instaurada por Dios en Cristo con su Pueblo; debe protegerlo de las desviaciones y de los fallos, y garantizarle la posibilidad objetiva de profesar sin error la fe auténtica. El oficio pastoral del Magisterio está dirigido, así, a velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad que libera. Para cumplir este servicio, Cristo ha dotado a los pastores con el carisma de infalibilidad en materia de fe y de costumbres. El ejercicio de este carisma puede revestir varias modalidades:

. En el caso de la infalibilidad tenemos la garantía de que la iglesia será fiel a la palabra de Cristo, y la transmitirá sin desviación ni error en virtud de la promesa dada por el Espíritu Santo. Si la iglesia no trasmitiera con fidelidad la palabra de Cristo no podría cumplir su misión, que es la misión que Jesús le encomendó. Jesús le da a la iglesia la facultad de infalibilidad, hay una garantía en estar enseñando la verdad. Mateo 24,35  “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, solamente la palabra de Cristo es infalible, y si la iglesia goza de esta prerrogativa de infalibilidad es solo porque tiene la misión de conservar la palabra de Cristo que es infalible. Por lo tanto la infalibilidad no surge de la iglesia, no emana de la iglesia, sino que es Cristo en la iglesia la que le hace infalible, la palabra de Cristo conservada fielmente en la iglesia es lo que la hace infalible.

. Ha habido doctrinas en la iglesia donde el magisterio de la iglesia ha tardado tiempo en proclamar como dogma de fe, como por ejemplo la Inmaculada Concepción, que eran creídas por todo el pueblo de Dios mucho antes de que el Papa lo definiese como dogma de fe, con lo cual ya era una doctrina infalible antes de que el Papa la proclamase porque todo el pueblo junto con sus pastores lo creía. Ahora bien, quizás era necesario formularla para evitar interpretaciones con fronteras difusas. El Papa no se saca las cosas de la manga, en el fondo recurre a la tradición y muchas veces ha sido antes el pueblo creyendo que la iglesia enseñando, el Papa no puede definir de repente como dogma de fe algo ajeno a la tradición de la iglesia. Se olvida a menudo que lo que pertenece a la fe es mucho más extenso que lo que está definido. La infalibilidad no es solamente aquello que está definido como dogma de fe, por ejemplo, la resurrección se considera infalible sin que sea necesario establecerlo como dogma de fe porque no hace falta proclamarlo como tal. Es decir, ha habido dogmas que se han formulado en la medida en que ha habido herejes formulando otras ideas contrarias, y la iglesia ha formulado dogmas para responder a esa herejía, para aclarar. Otros asuntos que no han sido negados nunca como la resurrección, la iglesia no ha tenido necesidad de formularlas como dogma. Aunque dogmas hay muy pocos, nuestra fe va mucho más allá que lo que está únicamente definido como dogma, nuestra fe se extiende por ejemplo a todo el Catecismo. No confundamos un dogma que responde a una circunstancia histórica en la que la iglesia salió frente a una herejía o respondió a una petición concreta, porque la fe de la iglesia infalible es mucho más amplia que lo que ha sido definido como un dogma de fe.

. La infalibilidad, que es la garantía de esa asistencia del Espíritu Santo, se concreta en los temas de fe y moral, la iglesia no es infalible hablando de otras cosas distintas, la iglesia no sería infalible si sacase un documento hablando de otros temas que no tengan que ver con la fe y la moral. También la infalibilidad del Papa no significa impecabilidad personal del Papa, el Papa como persona privada es un hombre sujeto a errores y a miserias al igual que los obispos, por lo tanto la infalibilidad la iglesia la tiene cuando habla, cree y enseña en temas de fe y de costumbres desligándola de la impecabilidad personal, porque podemos ser pecadores tanto los que creemos como los que enseñamos, tanto el Papa como los obispos.


. En una ocasión, en la iglesia se dio la discusión teórica de si podría darse el caso de que un Papa fuese hereje, y los teólogos se armaron un lío. Al final la conclusión de aquella discusión fue que si el Papa fuese hereje tenía que serlo únicamente a nivel privado, pero en la medida en la que él enseña públicamente ahí no tendría herejía, él cuando enseña como Papa estaría preservado de error. Se distingue el aspecto interno, personal y privado del Papa en el que él puede ser pecador, pero lo que el Espíritu Santo está asistiendo a la iglesia, aquello que el Papa enseña como sucesor de Pedro está preservado de error. Por lo tanto la infalibilidad entendida correctamente no es más que un servicio que Cristo ha provisto a su iglesia para que no se desvíe de la verdad.  

viernes, 6 de mayo de 2016

Catecismo 882-887. La constitución jerárquica de la Iglesia. El colegio episcopal y su cabeza, el Papa II

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 882 El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, "es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles "(LG 23). "El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad" (LG 22; cf. CD 2. 9).

. En este punto se dice que el Papa es principio y fundamento perpetuo y visible de unidad. Quien sostiene en la unidad a la iglesia es el Espíritu Santo, no es el Papa, pero aquí se matiza “visible”. El Espíritu Santo se sirve de ese referente visible que es el Papa para poder dar el don de la unidad a la iglesia. Los que formamos la iglesia peregrinante estamos en una condición temporal y corporal, y necesitamos de signos visibles. Es bueno pensar que ocurriría si no hubiera Papa, por ejemplo cuando Lutero rompió con el Papa, comenzó con la iglesia protestante que a falta de un Papa pasaron a ser las iglesias protestantes, que están tremendamente fraccionadas entre ellas. Pueden ser más de cuatrocientas las iglesias protestantes que difieren en sus credos porque ni tienen ese fundamento visible ni posiblemente el Espíritu Santo haya suscitado la unidad al separarse de la iglesia católica. Tenemos una tendencia muy grande al fraccionamiento y el mejor ejemplo es el de la iglesia protestante. Además cuando las iglesias están muy fraccionadas es muy difícil que haya un interlocutor.

. Al Papa se le llama el vicario de Cristo por antonomasia, es decir, vicario como la persona que representa o visibiliza a Cristo pero no en el sentido de que sustituye a Cristo porque nadie sustituye a Jesucristo. Una de las formas que Cristo tiene de continuar presente y visible entre nosotros es a través del Papa. El término vicario no significa que sustituye al otro hasta el punto que el otro ya no es necesario, sino que significa tomar el lugar de… pero en el sentido de hacerle visible. Vicario: dícese de la persona que hace las veces en el sentido de que ha recibido sus poderes, sus facultades, actúa de una forma vicaria, pero no podemos forzar la imagen de vicario hasta el punto de decir que le sustituye haciéndole ya innecesario a Cristo. Cristo siempre está presente en la iglesia.

. El Papa es pastor de toda la iglesia. Esto lo vemos en Juan 21,15-16 cuando Jesús resucitado encomienda a Pedro su iglesia. Lo hace bajo esta imagen del pastor: “apacienta mis ovejas” que se lo dice por tres veces. El Papa tiene la potestad plena, el Papa dentro de la iglesia no tiene que dar cuentas ante nadie porque responde ante Cristo.                 

Punto 883 "El colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el Romano Pontífice [...] como Cabeza del mismo". Como tal, este colegio es "también sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia" que "no se puede ejercer a no ser con el consentimiento del Romano Pontífice" (LG 22; cf. CIC, can. 336).

. En Mateo 18,18 Jesús le dice a los apóstoles “Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo, también quedará desatado en el cielo”, es decir, le dice a los apóstoles la misma frase que le dice a Pedro en Mateo 16, aunque es cierto que no les dice eso de “os daré la llave del reino de los cielos”, eso se lo dice sólo a Pedro, sin embargo esa frase tan importante del atar y desatar se lo dice a los apóstoles y a Pedro. Por ello en este punto del Catecismo se dice que el colegio de los obispos tiene la potestad suprema y plena, pero hace el matiz de que esa autoridad tiene que estar unida, tiene que estar en comunión con el Papa. Por tanto Pedro es también fundamento visible de unidad no solo para todos los cristianos sino también para los obispos.

Punto 884 La potestad del colegio de los Obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico "(CIC can 337, 1). "No existe Concilio Ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha aprobado o al menos aceptado como tal" (LG 22).

. El conciliarismo consiste en que los obispos unidos entre sí tienen autoridad frente al Papa. Nosotros rechazamos el conciliarismo como tal, los obispos no tienen autoridad frente al Papa, no pueden ejercer sin el consentimiento del Papa. El concilio ecuménico es el concilio universal de todos los obispos de la iglesia y quien puede convocarlo y dar autoridad a lo que diga el concilio es la presencia y la comunión en torno al sucesor de Pedro. Si el Papa no acepta como concilio ecuménico una reunión de todos los obispos pues no tiene tal condición. El Catecismo ha sido fruto de una colaboración de todos los obispos del mundo para poderlo elaborar, el Papa envió el primer borrador del Catecismo a todos los obispos para que hiciesen sus aportaciones, para que matizasen, para que se expresase mejor, etcétera y se hicieron miles y miles de aportaciones, que viene a ser otro ejemplo de la comunión entre el Papa y los obispos.    
Punto 885 "Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la universalidad del Pueblo de Dios; en cuanto reunido bajo una única cabeza, expresa la unidad del rebaño de Dios" (LG 22).

. Todos los obispos unidos en torno al Papa son la imagen de la unidad y además la diversidad de los obispos en la unidad es un gran don, una gran riqueza.  

Punto 886 "Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares" (LG 23). Como tales ejercen "su gobierno pastoral sobre la porción del Pueblo de Dios que le ha sido confiada" (LG 23), asistidos por los presbíteros y los diáconos. Pero, como miembros del colegio episcopal, cada uno de ellos participa de la solicitud por todas las Iglesias (cf. CD 3), que ejercen primeramente "dirigiendo bien su propia Iglesia, como porción de la Iglesia universal", contribuyen eficazmente "al Bien de todo el Cuerpo místico que es también el Cuerpo de las Iglesias" (LG 23). Esta solicitud se extenderá particularmente a los pobres (cf. Ga 2, 10), a los perseguidos por la fe y a los misioneros que trabajan por toda la tierra.


. Un obispo es en su diócesis lo que el Papa es en la iglesia universal. No decimos la iglesia de tal o cual ciudad sino la iglesia que peregrina en tal o cual ciudad, la iglesia al dividirse en diócesis no se parte. Cada obispo participa de la solicitud en todas las iglesias y particularmente a los pobres, a los misioneros y a los perseguidos, así uno de los signos más grandes que puede hacer un obispo para manifestar la corresponsabilidad es permitir enviar sacerdotes de su diócesis a otros lugares, y ejercer obras de caridad con otras diócesis.  

lunes, 2 de mayo de 2016

Catecismo 880-881.La constitución jerárquica de la Iglesia. El colegio episcopal y su cabeza, el Papa I

Haz clic AQUI para escuchar el audio completo

Punto 880 Cristo, al instituir a los Doce, "formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él" (LG 19). "Así como, por disposición del Señor, san Pedro y los demás apóstoles forman un único Colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los Apóstoles"(LG 22; cf. CIC, can 330).

. La estructura jerárquica de la iglesia es una continuación de la voluntad de Cristo, no surge de una delegación democrática. La razón de ser de la estructura de la iglesia es estar al servicio. Lo fundamental no es ser obispo, sacerdote o monaguillo sino que lo primero es ser miembro de la iglesia, incorporado a Jesucristo por el bautismo, formando parte de su cuerpo místico y siendo miembro del pueblo de Dios. Sólo después podemos hablar de una jerarquía. Jesús reprendió a sus discípulos diciéndoles que “el que quiera ser primero entre vosotros que sea el servidor de todos”, por lo tanto en la iglesia el primero es el servidor de todos.

. Cristo instituye a los doce, no a doce, sino a “los doce”. Ser los doce indica que hay una colegialidad, es ser los cimientos, es ser el nuevo pueblo de Dios en referencia a las doce tribus de Israel. Ese número tiene todo el simbolismo de la iglesia como colegio, como continuadora de ese nuevo pueblo de Israel. Luego se afirma que pone a Pedro al frente de ese pueblo. En el pasaje de Mateo 16,15 “Y vosotros, ¿quién decís que soy? –les preguntó.  Simón Pedro le respondió: –Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Entonces Jesús le dijo: –Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo”, curiosamente es Pedro el que se adelanta a dar la respuesta como si hablara en nombre de todos, como si fuera el portavoz. Tampoco es casual la presencia de Pedro en el Nuevo Testamento que aparece 144 veces, siendo Juan el siguiente apóstol que más aparece, que son 34 veces, es por tanto la capitalidad de Pedro evidente en todos los evangelios. De esos doce apóstoles se ha derivado el colegio de los obispos, éstos son sucesores de los obispos al igual que los Papas son sucesores de Pedro. El obispo de Roma es sucesor de san Pedro y el colegio episcopal es sucesor de los apóstoles.

Punto 881 El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf. Jn 21, 15-17). "Consta que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro" (LG 22). Este oficio pastoral de Pedro y de los demás Apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa.

. En este punto se ponen las bases bíblicas en las que está basada la doctrina sobre el colegio episcopal y sobre el Papa. En Mateo 16,18-19 “..tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella, a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”, en el interior de la cúpula de la basílica de san Pedro están escritos estos versículos a lo largo de su perímetro. Hubo un cambio de nombre, ya no es Simón sino Pedro, Jesús tiene la voluntad con este cambio de nombre, de significar la vocación que le está otorgando a Pedro. El nombre en el mundo hebreo, el nombre designa la vocación que Dios le ha dado a esa persona, por ejemplo al hijo de María el ángel le dijo “le pondrás por nombre Jesús que significa salvador”, es decir, el nombre no es como nuestra cultura sino que significa un contenido, una vocación expresa. Igual que Jesús significa salvador, Pedro significa piedra, y Jesús le cambia de nombre a Simón por piedra.

. Igual pasa con las vocaciones religiosas cuando al entrar una persona por ejemplo en una congregación se ha mantenido la costumbre de cambiar el nombre de esa persona al ingresar en la vida religiosa como imitación de este pasaje del evangelio, es decir, ese nuevo nombre quiere significar la nueva vocación de consagración especial que Dios le ha dado a ese religioso. Jesús le dice a Simón que ahora es la roca, le significa, le da la vocación para ser la roca sobre la que edificará su iglesia. Jesús previamente a cambiarle nombre, le dice a Pedro, cuando éste confiesa que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios; que eso que has dicho no te lo ha revelado la carne ni la sangre, es decir no es tu inteligencia, sino mi Padre que está en los cielos, es decir, eso no ha salido de ti, sino que te ha sido revelado por mi Padre, el Espíritu Santo te ha asistido, y por eso tu eres piedra. No eres piedra por tus cualidades personales, eres piedra porque Dios te hace instrumento de luz para los demás.

. Después de haberle prometido a Pedro que las fuerzas del infierno no prevalecerán sobre la iglesia que iba a edificar sobre él, vemos en Mateo 16,18-19 “Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo”, es por esto por lo que siempre hemos visto a san Pedro representado con las llaves en las manos como imagen de las llaves del reino de los cielos. El signo de las llaves en nuestra cultura lo hemos significado con el portero, y así a veces se hacen chistes de que san Pedro es el portero del cielo, sin embargo esto no es más que un chiste. El concepto bíblico de tener las llaves no es ser el portero, sino el tener el poder, la responsabilidad, el gobierno de la casa. Esto es fácil de imaginar viendo el famoso cuadro de la rendición de Breda, en el que aquél que se rinde entrega su llave al  que ha conquistado la ciudad, es decir, esa llave es signo del poder sobre esa ciudad. Las llaves significan el tener el señorío en la casa. A esto unimos la imagen del “atar y el desatar”, la palabra atar es una palabra que tiene muchas aplicaciones, por ejemplo en la fórmula de la absolución de los pecados que existió hasta la última reforma litúrgica se utilizaba esta palabra: “yo te desato de todas las ataduras”, es decir, se puede aplicar perfectamente al perdón de los pecados porque los pecados suponen una atadura del alma, una esclavitud del alma.


. Jesús instituyó a Pedro pastor de todo el rebaño Juan 21,15-17 “ Cuando ya habían comido, Jesús preguntó a Simón Pedro: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Pedro le contestó: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis corderos. Volvió a preguntarle: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le contestó: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis ovejas. Por tercera vez le preguntó: –Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro, entristecido porque Jesús le preguntaba por tercera vez si le quería, le contestó: –Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven te vestías para ir a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá y te llevará a donde no quieras ir”.  En este texto, Jesús se encuentra con Pedro después de la triple negación, y la respuesta de Jesús es confirmarle en la misión que le había confiado antes de su pecado de negación. Jesús no se arrepiente de haberle confiado a Pedro su iglesia, Jesús ya contaba con su fragilidad, Jesús no se avergüenza de nosotros es infinitamente paciente con nosotros. Jesús confirma por tres veces a Pedro y sigue confiando en Pedro, Jesús confía en el hombre y en la iglesia sostenida por la gracia del Espíritu Santo.